El 17 de agosto es el Día de la Bandera, en conmemoración de la ley que dispuso la creación de este símbolo patrio. Pero la disposición de los colores y los elementos complementarios han sufrido cambios que ameritaron la necesidad de una “historia de la bandera”. A continuación ofrecemos algunos datos escuetos sobre su evolución, basándonos principalmente en el libro Historia de la bandera nacional, de Eduardo Ocampo Moscoso.

Disposiciones legales que crearon y modificaron la bandera

La primera ley fue aprobada el 17 de agosto de 1825 por la Asamblea deliberante. En ella se dice:

Día de la Bandera boliviana

“Artículo primero. La bandera nacional será bicolor: verde y punzó, el campo principal será punzó y a uno y otro costado irán colocadas dos fajas verdes de ancho de un pie; sobre el campo punzó se colocarán cinco óvalos verdes formados de ramas de olivo y laurel, uno en el centro y cuatro de sus costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella color oro.

Artículo segundo. La bandera menor sólo llevará en el centro del campo punzó uno de los óvales mencionados en el artículo anterior, con una estrella en el medio”.

El mismo día se fijaron las características de la escarapela, el escudo y la moneda. Cuando Bolívar ascendió a la cima del Potosí, el 25 de octubre de 1825, se plantaron en ella las banderas de Colombia, Perú, Chile y Buenos Aires, y no la de Bolivia. Ocampo cree que “su uso no haya sido impuesto de inmediato, dada la misma dificultad de su confección, el bordado de los óvalos de laurel y olivo, y la representación de las estrellas de oro”. Y anota: “Nuestro símbolo punzó y verde recién comenzó a exhibirse, según cronistas de la época, en las capitales bolivianas como La Paz, cuando el primer homenaje cívico a la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1825”. No deja de llamar la atención que esta bandera bicolor coincide con la que actualmente usa el departamento de La Paz.

Se discute si las franjas eran verticales u horizontales. Los que apoyan lo primero aducen que la ley habla de “uno y otro costado” y, en este sentido, la familia Mesa-Gisbert ilustra su Historia de Bolivia con una bandera de franjas verticales. Sin embargo, en la ley modificatoria de la bandera (25 de julio de 1826) se dice: “Artículo único. La bandera nacional será la misma que designa la Asamblea General, en el Decreto de 17 de agosto, poniéndose en lugar de las cinco estrellas de oro, una faja amarilla superior, y las armas de la república al centro, dentro de dos ramas de olivo y laurel”. De este modo quedó fijada la segunda bandera, cuyo uso llegó hasta 1851, cuando el presidente Belzu promulgó, el 5 de noviembre, una ley modificatoria de la bandera, disponiendo el orden actual (rojo-amarillo-verde), inspirado, según se dice, por el espectro de colores del arco iris, y suprimiendo el escudo, excepto en las banderas de guerra.

Desde entonces ha habido varias leyes, decretos y órdenes, relativos a diversos detalles de la bandera. En 1854 se dispuso el empleo de la tricolor para los establecimientos principales, y otras de color verde puro, amarillo puro y rojo puro, con el simbólico cóndor, en establecimientos de segunda importancia, colegios y escuelas, ciudadanos particulares, etc. En la misma ley se encomienda a las autoridades evitar que se vilipendien los colores nacionales, previendo penas para su transgresión.

De las constituciones políticas, sólo las de 1961 y 2008 tienen disposiciones expresas sobre los símbolos patrios.

Símbolos asociados a la Bandera boliviana

El conjunto de “símbolos patrios” está formado principalmente por la bandera, el escudo y el himno nacional. Algunos autores incluyen la moneda, llamada por eso mismo divisa. Como símbolos derivados o asociados se encuentran básicamente dos: la escarapela y la flor nacional. Cada uno de estos símbolos tiene su propia historia, cuyos hitos fueron fijados muchas veces al sabor de pasiones regionales o étnicas. De los elementos que forman estos símbolos merecen una breve glosa los colores, las estrellas y los símbolos vegetales y animales.

El simbolismo de los colores alude, en la mayor parte de las interpretaciones, a las riquezas de los tres reinos de la naturaleza. Las estrellas simbolizan a las grandes regiones políticas (departamentos); la bandera ya no las lleva actualmente, pero sí el escudo (diez, incluyendo el Litoral). De los símbolos animales, además de la franja roja que simboliza la fauna, el más importante es el cóndor (usado como símbolo protector de la libertad); se lo empleó algunas veces en banderas menores. Como símbolos vegetales está el color verde principalmente. Las ramas de laurel y olivo, empleadas por más de un siglo, representan respectivamente la victoria y la paz.

Su uso fue desplazado por la kantuta. Por decreto de 1º de enero de 1924, la kantuta fue elevada a la categoría de “emblema”, como flor nacional. Prejuicios regionales observaron esta elección por no “representar al Oriente”, sin percatarse de que la razón no está en su carácter regional, sino en que recoge los colores nacionales. El Decreto Supremo No. 22482, de 27 de abril de 1990, incorporó el “patujú bandera” como flor nacional junto con la kantuta.

La Wiphala

La wiphala que actualmente motiva tantas controversias y polémicas es aceptada por muchos como un símbolo ancestral de las civilizaciones andinas. Ocampo, que participa de esta opinión, dice lo siguiente:

“El arqueólogo e historiador boliviano don Max Portugal menciona que en la faldas del cerro Phasan Kallani Pati, cercanías de Copacabana, existe una roca llamada banderani donde aún se puede distinguir una pictografía semejante a las descubiertas en Tiwanaku, representando signos escalonados separados por una línea-eje que los divide en dos partes. Se deduce con fundamento que esa figura sería imagen de la antiquísima bandera del Kollasuyo: Whipala…”, etc. Pero no todos convienen en esto.

Jesús Lara, en una obra similar, ni siquiera tiene una entrada especial, y como traducciones de la palabra “bandera” señala: llaphara y unancha. En cambio sí la registran varios diccionarios de aymara como equivalente de bandera o emblema. Los intentos de oficializar la wiphala se remontan por lo menos al gobierno de Jaime Paz Zamora, que pasó el correspondiente proyecto de ley al parlamento, sin que éste le haya dado curso en esa oportunidad.

Mientras se aclaren los contornos históricos, lo evidente es que la wiphala ha sido adoptada por varias comunidades nacionales internas como símbolo y oficialmente elevada a emblema nacional. El artículo 6, parágrafo II, de la Constitución actual dice: “Los símbolos del Estado son la bandera tricolor rojo, amarillo y verde; el himno boliviano; el escudo de armas; la wiphala; la escarapela; la flor de la kantuta y la flor del patujú”. Esto es lo vigente.

Historia de la Bandera  Nacional de Bolivia

La bandera nacional de Bolivia, conocida como la tricolor, símbolo nacional oficial del país, fue adoptada el 31 de octubre de 1851 durante el gobierno de Manuel Isidoro Belzu. Consta de tres franjas horizontales de igual anchura y dimensiones, siendo la franja superior de color rojo, la central de color amarillo y la inferior de color verde.

La bandera tiene tres versiones, reglamentadas por un decreto supremo emitido el 19 de julio de 2004. La bandera civil, que es también la bandera nacional; la bandera estatal, que incluye el escudo boliviano en el centro; y la bandera militar (o de las Fuerzas Armadas), que desde 2010 usa la wiphala.

El decreto supremo del 14 de julio de 1888, durante el gobierno del presidente Gregorio Pacheco, establece en su artículo 5 que: la franja de color rojo representa la sangre derramada por nuestros héroes para el nacimiento y preservación de la República; la de color amarillo, nuestras riquezas y recursos naturales; la de color verde, la riqueza de nuestra naturaleza y la esperanza, como un valor principal de nuestra sociedad. En 1851, el entonces presidente de Bolivia, Manuel Isidoro Belzu, viajaba a caballo desde la ciudad de La Paz hacia Oruro para asistir al Congreso Nacional convocado por él para analizar el concordato con la Santa Sede negociado por el mariscal Andrés de Santa Cruz.

En las cercanías de la comunidad de Pasto Grande, Belzu divisó un arco iris que resplandecía bajo el cielo, cuyos colores predominantes eran el rojo, amarillo y verde. El presidente ordenó al ministro Unzueta que presentara un memorial a la convención el 30 de octubre para cambiar los colores de la bandera boliviana.

Fue así que el 31 de octubre de 1851, la Convención Nacional, realizada en la ciudad de Oruro, aprobó la nueva y actual bandera de Bolivia y se fijó por ley de 5 de noviembre de 1851 el diseño definitivo.

El 7 de noviembre, la nueva bandera boliviana fue izada por primera vez en el faro de Conchupata, en Oruro, luego declarado monumento nacional.

Constituida desde enero de 2009 como la bandera cooficial del Estado Plurinacional de Bolivia, la wiphala es cuadrangular y tiene siete colores usados desde tiempos del Tahuantinsuyo por pueblos de la región andina.

La nueva Constitución Política del Estado (CPE), aprobada el 26 de enero de 2009 y promulgada el 7 de febrero de ese año, establece a la wiphala como uno más de los símbolos patrios.

La primera parte de la Constitución Política del Estado (CPE), donde se expresan las bases fundamentales del país, derechos, deberes y garantías; en su capítulo primero, artículo seis, parágrafo dos, afirma que “los símbolos del Estado son la bandera tricolor rojo, amarillo y verde, el himno boliviano, el escudo de armas, la wiphala, la escarapela, la flor de la kantuta y la flor del patujú”.

A partir de entonces, la bandera, que hoy es considerada como cooficial, es izada junto con la tricolor en todos los actos cívicos y en las fachadas de instituciones públicas.

La norma estipula las características y el significado de los siete colores que compone la bandera indígena y también autoriza su izado al lado izquierdo de la enseña nacional en instituciones públicas y privadas, además de domicilios particulares de ciudadanos bolivianos y extranjeros.

El decreto instruye que los ministerios de Educación, Gobierno, Defensa, Salud, Autonomía, Culturas y la Cancillería incluyan en sus presupuestos de 2010 la compra de ambas banderas, la tricolor y la wiphala, para repartirlas de manera gratuita a instituciones estatales durante actos cívicos.

Tras el reconocimiento constitucional de la wiphala, el presidente Evo Morales calificó al nuevo emblema patrio como “la madre de todas las banderas de Bolivia y de América Latina”.

El Jefe de Estado aseguró que este emblema “representa la identidad profunda de los pueblos indígenas de las 36 nacionalidades que forjaron Bolivia, como una nación rica en cultura, tradiciones, recursos naturales y territorio”.

PRIMERA BANDERA DE BOLIVIA

Once días después de que Bolivia es declarada independiente, la Asamblea General de la nueva República de Bolívar creó por ley la primera bandera nacional, el 17 de agosto.

Entonces, la Asamblea decretó la utilización de dos banderas conocidas como bandera menor (civil) y bandera mayor (estatal).

La ley establecía lo siguiente: La bandera nacional será bicolor, verde y punzó; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocadas dos fajas verdes del ancho de un pie; sobre el campo punzó se colocarán óvalos verdes formados con ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color de oro.

Cada óvalo representaba a los cinco departamentos que Bolivia tenía cuando se fundó: La Paz, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz.

SEGUNDA BANDERA DE BOLIVIA

El 25 de julio de 1826, el mariscal Antonio José de Sucre, en ese entonces presidente de la República de Bolivia, dispuso el cambio de bandera por ley, el cual en su artículo único exponía que la bandera nacional será la que designó la Asamblea General en la ley de 17 de agosto, poniéndose en lugar de las cinco estrellas de oro, una faja amarilla superior y las armas de la República al centro, dentro de dos ramas de olivo y laurel.

En tanto, la bandera civil se usaría igualmente sin el escudo nacional de Bolivia en la franja roja. Esta bandera estuvo en uso hasta el 31 de octubre de 1851, cuando fue adoptada la bandera actual.

Veinticinco años después, el gobierno de Manuel Isidoro Belzu cambió el orden de las franjas a rojo, amarillo y verde, la tricolor boliviana que continúa hasta la actualidad.

Al momento de izar la tricolor en la parte más alta de un mástil, los ciudadanos bolivianos entonan el Himno a la Bandera para honrarla.

Es entonado el 17 de agosto de cada año, cuando en todo el Estado plurinacional se conmemora el Día de la Bandera.

El canto patriótico fue compuesto por el maestro Manuel Benavente, cuya letra fue creada por Ricardo Mujía.

Está conformado por seis estrofas que manifiestan el respeto, el amor y la entrañable lucha por la patria que todo boliviano está dispuesto a realizar.

Las melodías del himno, que se exponen a continuación, son entonadas con ímpetu en los actos oficiales y cívicos por todas las instituciones gubernamentales, públicas, militares, civiles y educativas.

Genoveva, la niña que salvó la tricolor

El 14 de febrero de 1879, a las ocho de la mañana, el comandante de la expedición chilena coronel Emilio Sotomayor envió desde el buque Blanco Encalada un emisario con una nota de rendición al entonces prefecto del Litoral, coronel Severino Zapata.

Con el emisario habían desembarcado también dos compañías de soldados, quienes emplazaron sus armas en las esquinas, mientras que los buques disparaban sus cañones para amedrentar a la indefensa población boliviana. A las once de la mañana, los invasores tomaron el puerto de Antofagasta.

En esos momentos de confusión no se habían percatado de que aún flameaba altiva y orgullosa en su propiedad la tricolor boliviana en el edificio de la Prefectura. Sólo una niña la había visto.

Era la pequeña Genoveva Ríos, quien volvió al sitio, se encaramó por una ventanilla y desatando las piolas se apoderó de la preciada reliquia escondiéndola bajo su vestido como si en ese estrujo estuviera protegiendo la imagen de la Patria. Presurosa, se deslizó como pudo para alcanzar a sus padres y poner a salvo al pabellón de los ultrajes y ofensas del enemigo. (Cambio)