Litio en Bolivia, el oro del futuro

El salar de Uyuni, ubicado en el departamento de Potosí en Bolivia, es el mayor lago artificial de sal del mundo y, al mismo tiempo, el mayor yacimiento de litio. Según expertos, de los diez mil millones de toneladas de sal que contiene este salar, cinco millones equivalen a esta materia prima.

“El litio no es sólo importante para Bolivia, sino también para el resto del mundo. Esto le otorga al país un gran poder de negociación al definir el precio de esta materia prima”, dijo a Deutsche Welle, Benjamin Beutler, periodista y autor del libro Das weiße Gold der Zukunft (2011) –El oro blanco del futuro–, en el marco de un evento sobre este tema en el Instituto Ibero-Americano (IAI) en Berlín.

Salar de UyuniLa expectativa sobre la extracción de litio también se centra en la distribución a la población boliviana de los ingresos de este negocio por parte del gobierno de Evo Morales. Cerca del 65 por ciento de los habitantes de este país son indígenas.

“Es en todo caso una oportunidad de llegar a un mejor bienestar y riqueza en la sociedad”, agrega Beutler. Sin embargo, todavía falta mucho para lograrlo.

LITIO, RECURSO Y RIQUEZA

Debido a su potencial electroquímico, el litio se emplea para almacenar energía. Por ello, el 60 por ciento de los teléfonos móviles y el 90 por ciento de los computadores portátiles que se encuentran en el mercado mundial tienen una batería de iones de litio.

En un futuro cercano, esta materia prima también será requerida en mayores proporciones para poner en marcha la industria automotriz del futuro con la construcción de más autos eléctricos.

Con la política de nacionalización de los recursos naturales de 2006 como trasfondo, el gobierno de Evo Morales busca llevar a cabo un proyecto estatal de extracción del litio, cuyas ganancias se distribuirán –de acuerdo con la norma– entre la población.

“Es una oportunidad para que cambie la situación de pobreza. La pregunta es cómo se realizará esto”, dijo Juliana Ströbele-Gregor, etnóloga del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín, en conversación con Deutsche Welle, en el marco del encuentro en IAI.

Para Ströbele-Gregor, uno de los mayores problemas de Bolivia es que “su política de materias primas se asemeja más a una explotación extensiva de los recursos”, aun cuando las leyes dictaminen lo contrario. La futura extracción del litio puede incurrir en problemas medioambientales serios para el país andino, pero también en los intereses de la comunidad indígena.

“En pro del desarrollo y del crecimiento no se toman en consideración las leyes establecidas. Espero mucho que esto cambie. Sin embargo, no soy muy optimista al respecto”, reconoce Ströbele-Gregor.

ALEMANIA LIDERA PROYECTO PILOTO

Debido a las condiciones climáticas y geológicas del salar de Uyuni, la extracción del litio no se puede realizar con la misma tecnología aplicada en Chile, por ejemplo. Por este motivo, la Universidad Técnica de Minería de Freiberg, Sajonia, lidera un proyecto piloto junto con la Universidad de Potosí en el salar de Uyuni.

“Buscamos desarrollar una nueva tecnología para extraer el litio en una primera fase lo más eficientemente posible y, al mismo tiempo, incluir a las poblaciones residentes en el proceso”, dice Robert Sieland, estudiante de doctorado de dicha universidad alemana y miembro del equipo científico de este proyecto. De los cinco “conos de evaporización intensiva de Freiberg” ya se extrae solución salina de forma concentrada.

“Nuestro objetivo es que los campesinos administren estos conos independientemente y vendan la solución salina a puntos de recolección o a una planta piloto. De esta manera, podrían aumentar sus ingresos,” explica Sieland.

EXTRACCIÓN INDUSTRIAL DEL LITIO

Según los cálculos de expertos, la extracción de litio puede generar a Bolivia ingresos anuales de alrededor de 120 millones de euros. Pero para lograr una extracción a nivel industrial son necesarios varios procesos. El primero es la concentración de la solución salina, como el proyecto de los “conos”.

Luego, por medio de un proceso químico –que requiere además de instalaciones fabriles unas medidas de seguridad especiales– se podrá obtener el carbonato de litio. Para ello aún falta en Bolivia.

Por ahora, y de acuerdo con las experiencias de Sieland, “no existe un interés por parte del Gobierno o del sector económico alemán en el litio de Bolivia. Esto se debe, probablemente, a la mala infraestructura y las condiciones básicas de la región”, dice.

El joven científico Sieland tampoco cree que la participación de los campesinos bolivianos en la extracción del litio alcance una escala industrial. Para ello se requiere personal calificado, además de un know how específico, como el alemán.

“Todavía estamos construyendo la técnica y realizando experimentos. Para la transformación industrial habrá que esperar algunos años”, admite. (cambio)