26 sep.- Especialistas en conservación y biodiversidad advierten que la construcción del segundo tramo de la carretera Villa Tunari -San Ignacio de Moxos, que contempla la apertura de una ruta por el corazón del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) puede ocasionar la desaparición de la fauna, flora y culturas indígenas que habitan en el lugar.
El TIPNIS se ubica geográficamente en medio de la selva, entre los departamentos del Beni y Cochabamba; presenta una extensión territorial aproximada de 1.225.347 hectáreas habitadas principalmente por cuatro pueblos indígenas: moxeños, trinitarios, yurakares y chimanes.
El Parque Isiboro Sécure contempla una riqueza en flora y fauna, que tienen cientos de años en la zona; muchas de las especies dentro del TIPNIS se encuentran amenazadas.
En este contexto la construcción de la carretera, se constituye en una amenaza real para toda la biodiversidad y pueblos indígenas, que habitan en la zona. Muchos animales morirían y la variedad de árboles se perdería, lo que representaría un alto costo ambiental, cultural y social.
El especialista en conservación y biodiversidad, Roberto Daza, estima que para la ejecución del segundo tramo de la carretera no se han considerado los estudios ambientales necesarios, considerando que existen las medidas de mitigación, establecidas en la Ley de Medio Ambiente 1333, que prevé un estudio de impacto para prevenir los efectos de la construcción de este proyecto vial.
ASENTAMIENTOS
El experto explicó que una vez que se construya la carretera no existe normativa ni capacidad institucional para controlar nuevos asentamientos y otras actividades, que vaya a inducir la construcción del camino. Por ello es muy difícil determinar lo que sucederá después de la ejecución de esta obra vial.
Sin embargo, dijo, es indudable que una vez concretado este tramo, se realizarán nuevos asentamientos humanos, primero cerca de la vía y posteriormente, se desarrollarán las rutas secundarias y terciarias, generando un efecto que es conocido como: “espina de pescado”.
Existen varios ejemplos, dijo, que reflejan esta realidad en Bolivia, tenemos toda la zona de colonización del Norte de La Paz, Cochabamba y parte del Beni. Estos casos se pueden evidenciar en Yucumuo, Rurrenabaque y el Chapare, donde a raíz de la construcción de carreteras, en los años 70, se ramificaron otras rutas, que dieron lugar a la deforestación, atentado a la flora y fauna silvestre.
POBLACIÓN INDÍGENA
Construida la carretera, que población habitaría el área protegida; actualmente los indígenas de la zona protegida son aproximadamente 5 mil, en un sector definido y titulado; no obstante, dentro del área de colonización al Sur del TIPNIS hay aproximadamente 13 mil habitantes, es decir que hay más del doble de colonos en sólo el 7% del territorio, razón por la que se puede afirmar, que una vez construido el segundo tramo, las colonias avanzarán y ocuparán nuevos espacios, lo que relegará a los pueblos indígenas.
“El Gobierno plantea la aprobación de nuevas leyes de conservación del TIPNIS, contra los avasallamientos y de desarrollo de las comunidades; sin embargo la experiencia nos dice que esto no se cumplirá”, reflexionó.
Actualmente, está prohibido que ingresen colonizadores en la zona indígena, sin embargo, hubieron asentamientos y enfrentamientos el 2009, con víctimas fatales. Posteriormente se han dado varias invasiones este año; “el Servicio Nacional de Áreas Protegidas ha detectado aproximadamente 70 hectáreas de coca dentro del área protegida, si bien existen acuerdos contra los avasallamientos, sabemos que con la construcción del camino esto va a ser mucho más fuerte”, añadió.
COMUNIDADES ORIGINARIAS
Los indígenas están asentados, sobre todo, en los márgenes de los ríos Isiboro, Ichoa y Sécure. Sin embargo, explicó, que pese a estar en otro sector de donde pasará la carretera, que es el pie de monte, ellos (los comunarios) hacen un manejo integral de todo el espacio del Parque Nacional, “cazan en diferentes zonas y muchas veces suben a la zona alta por temas rituales; tienen una forma de vida móvil, por lo que la construcción de este camino y todo el impacto que genere, provocará la fragmentación de su estructura social y sus formas de vida”.
Los indígenas que viven en la parte cercana de colonización ya se han visto avasallados, la mayoría trabajan vendiendo mano de obra a los colonizadores, muchas comunidades indígenas han quedado rodeadas por los colonizadores, situación que ha provocado la pérdida de cultura y la forma de manejo del territorio.
SEGURIDAD ALIMENTARIA
En el TIPNIS, la seguridad alimentaria no es un problema, ellos (los indígenas) practican la pesca, la cacería, la recolección y también la agricultura a pequeña escala para alimentarse y en algunos casos generar un excedente para comprar otros alimentos como azúcar y fideos u otros.
“Antes eran poblaciones más móviles, obviamente, el crecimiento demográfico de las colonias occidentales han hecho que estos pueblos indígenas se vayan restringiendo en zonas cada vez más alejadas. Para contrarrestar este fenómeno fueron creadas las Tierras Comunitarias de Origen (TCOs), con el fin de darles una alternativa de vida a los originarios.
El proceso de colonización en la zona viene desde hace veinte años atrás, esto ha comenzado en los años 70, cuando se construyó el camino Villa Tunari-Moleto, dentro del Área Protegida; y a partir de esto se dieron bastantes asentamientos, cuando se pudo advertir el inicio de la explotación de la madera, el uso de la mano de obra de los indígenas, cuyas comunidades fueron absorbidas por la forma de vida de los colonizadores. Al contrario, donde si se ha mantenido su forma de vida, es en las comunidades originarias a lo largo de los ríos.(EL DIARIO)