Viernes SantoLa Paz, 11 abr.- La conmemoración católica del viernes santo, que retrata la muerte y pasión de Cristo en el calvario, congregó en Bolivia a miles de feligreses y que, en el caso de La Paz, se alinearon la tradicional procesión desde la parroquia La Merced, a una cuadra del Palacio de Gobierno, donde monseñor Edmundo Abastoflor invocó a orar por la fe del pueblo.

A contrapelo de la tradición, la romería fue acompañada por las bandas de música de los colegios católicos de La Paz, Don Bosco y San Calixto, después que, en arreglo a la Constitución, el gobierno librara a las bandas militares de escoltar la procesión, como sucedió invariablemente desde la década de los años 30 del siglo pasado.

La procesión del Santo Sepulcro cumplió el tradicional recorrido, pese a que un cófrade había anunciado sin explicar la razón, la decisión de la organización de evitar la Plaza Murillo.

Los ministros de Transparencia Institucional, Nardy Suxo, de Defensa Legal del Estado, Héctor Arce, y de Salud, Ramiro Tapia, participaron en la procesión “Cumplimos con nuestra fe”, proclamó Tapia.

En medio de un ambiente preelectoral, el ex presidente conservador Jorge Quiroga (2001-02) se sumó a la procesión, lo mismo que el ex presidente liberal Víctor Hugo Cárdenas.

La procesión transitó a pocos metros de los palacios Legislativo, donde el Congreso esperaba reinstalar su crucial sesión para aprobar la nueva ley electoral, y Ejecutivo, donde los feligreses proclamaron el “gobierno de Jesucristo” y en cuyo interior el presidente Evo Morales cumple una huelga de hambre por más de 30 horas en demanda de la aprobación congresal de la norma.

En Sucre, a 860 km al sudeste de La Paz, se registró una multitudinaria procesión en cabeza de la prefecta Savina Cuéllar, cuyo colega de Santa Cruz, Rubén Costas, encabezó la peregrinación católica que partió desde la basílica local.

Vestidos de verdugos con sotanas y capuchas, para no mostrar sus rostros por la culpa de haber derramado la sangre de Cristo, los miembros de cinco hermandades llevaron en andas las imágenes que representan la muerte y la pasión del hijo de Dios, en La Paz, por cuyas atiborradas calles reafirmaron su fe, con rezos y cantos.

“Reconociendo y confesando nuestra fe y diciendo al Señor que venga sobre nuestro pueblo, que se quede sobre todos y cada uno de los habitantes, que lo aceptemos en nuestro corazón, mente y espíritu”, demandó a los fieles Abastoflor en una sentida liturgia escuchada por centenas de fieles que repletaron la parroquia erguida a fines del siglo XVIII, antes de partir a la procesión.

La procesión del Vía Crucis fue encabezada por la imagen del Señor de la Sentencia, acompañada con verdugos vestidos de negro por el acogimiento, el dolor y el respeto a la pasión de Cristo.

Lo secundó el Señor de las Caídas, que representa los desplomes de Cristo con la cruz al hombro en el vía crucis hacia el lugar donde sería crucificado.

Alrededor de 50 miembros de la hermandad del Paso del Calvario, que muestra a Cristo en la cruz y a María, la virgen de hinojos, acompañaron a la imagen vestidos de negro y guindo, por el luto y sangre de Jesús derramada.

Posteriormente, la imagen del Santo Sepulcro, mostró al hijo de Dios tras haber sido maltratado y crucificado, seguido de la Virgen Dolorosa, madre de Jesús que acompaña al Santo Sepulcro llorando a su hijo, hacia su crucifixión.

La peregrinación partió de la iglesia la Merced, en la calle Colón, y siguió por la Ballivián hacia la Plaza Murillo, de enfrente al presidencial Palacio Quemado y la Catedral Metropolitana de La Paz.

Al ritmo de boleros de caballería y en medio de la congoja de los feligreses, la procesión siguió por las calles Ingavi, y  Alto de la Alianza, la avenida Montes, las plazas Pérez Velasco y San Francisco, y siguió por la avenida Mariscal Santa Cruz, la calle Socabaya, se envolvió otra vez por la Plaza Murillo, y remató, de retorno, en La Merced.

La procesión representa la pasión de Cristo desde que soldados romanos lo arrastraran hasta el Gólgota para ser enjuiciado y crucificado por declararse el hijo de Dios y el salvador del mundo.

“Cristo sufrió las torturas más terribles que solamente el hijo de Dios podía sufrir”, afirmó Richard Zapata, miembro de la hermandad del Paso del Calvario.

Por Carmen Maldonado / ABI