La Paz, 6 mar.- Juan Carlos Chipana confesó que pese a que perdió su casa en el megadeslizamiento, tiene mucho por agradecer a la Pachamama, ya que él, su familia y principalmente sus dos nietos salieron ilesos del derrumbe de su vivienda, ubicada en la zona Valle de las Flores.
Por eso, el hombre de 54 años comentó que el Martes de Carnaval ch’allará el lugar donde se encuentran los restos de su casa en agradecimiento, porque la deidad andina no provocó pérdidas personales.
Quiero agradecer que estamos sanitos todos, especialmente mis wawitas (sus nietos). Además, quiero pedirle a la Pachamama por mi hijo, como sea yo ya he vivido, pero él ahora tiene que empezar de cero, todo lo que yo le iba a dejar se ha perdido, pero él es joven y quiero que la Pachamama me lo bendiga para que salgamos adelante”, expresó el anciano, cuya voz a momentos se quebraba.
Como este damnificado, los refugiados de los campamentos ubicados en cercanías al lugar del desastre tienen diferentes perspectivas en torno a cómo pasarán las fiestas del Carnaval, teniendo en cuenta que el mayor bien que tenían para ch’allar quedó reducido a escombros.
Dora Huanco, que tiene una tienda a cuadra y media de la cancha Venus, contó que varios de sus caseros, que vivían en Pampahasi Central, Bajo y Valle de las Flores, le expresaron que honrarán a la Pachamama para que les permita recomenzar, otros porque se niegan a abandonar el terreno que era suyo, mientras que una minoría no quiere ni pensar en ese día, ya que les recuerda que no tendrán una casa para honrar.
“Es que antes el Valle de las Flores era un lugar bien bonito, con hartas casas nuevas, la mayoría eran dueños que recién habían terminado de hacer construir y estaban estrenando e iban a ch’allar con fiesta y mucho adorno”, contó la comerciante.
Chipana contó que antes de ocurrir el desastre, estaba planificando realizar una buena ch´alla de su vivienda, ya que el año pasado había terminado de construir una ampliación, justamente para que su hijo Edson y su familia se vaya a vivir con él. “Tengo algunas serpentinas y voy a ir a recoger flores para ch’allar el lugar donde está mi casa, para que mi hijo consiga el doble de lo que yo le iba a dejar como herencia”, expresó el anciano, que sólo tiene un hijo porque el mayor murió en un accidente de carretera hace 10 años.
CH’ALLA PERSONAL
Otro de los que festejarán en estos carnavales es Efraín Zanga, un joven de 19 años que vivía en un departamento, bajo la modalidad de anticrético en la zona de Pampahasi central.
“Mis cosas están donde mi tía en (la zona de) Escóbar Uría, y ahí estamos yendo a vivir mientras a mis papás les pagan sus sueldos y logran reunir para la garantía de un alquiler. No creo que recuperemos los seis mil dólares del anticrético, porque el dueño de casa está arruinado y debe al banco”, contó acerca de su situación.
Zanga afirmó que en estos carnavales tratará de retomar la rutina de todos los años, saliendo con sus amigos, ch’allando sus pertenencias junto a su familia. “En estas situaciones te das cuenta de que lo que más vale es estar bien. Mi abuela decía que en carnavales se ch’allan los bienes y posesiones más preciados y ahora veo que yo soy mi mejor capital, entonces me voy a ch’allar yo”, señaló.
Empero, también hay casos como el de Braulio Mendoza, que recuerda que para Carnaval iba a techar su casa, pero ésta se encuentra tan maltratada que aunque no se derrumbe, ya no es apta para vivir. “Me presté 12 mil dólares para hacer construir mi casa, y de ese dinero dispuse como unos mil dólares para ch’allar, incluso mi esposa fue a comprar 50 choclos de El Tejar para cocinar ese día, pero la desgracia me ha tocado, perdí mis cosas, muebles, hasta la serpentina y globos con que iba a ch’allar se han quedado enterrados (…) el Martes de Ch’alla no quiero despertar, quiero dormir”, dijo.
GABRIELA RAMOS / cambio