La Paz, 8 jul.- Carteles que anuncian fotocopias, alimentos, fotografías, películas, Internet, productos de limpieza, ofertas de temporada y otros, pueden provocar de forma subconsciente un nivel de estrés en la gente que al pasar los mira, aunque no les dé importancia.

El estrés es uno de los problemas más comunes que provoca la contaminación visual, y el 52 por ciento de ella en la ciudad no cuenta con una autorización respectiva o simplemente es ilegal, según la jefa de la Unidad de Publicidad Urbana, Sara Zurita.

Publicidad urbana en La Paz“El año pasado se inició con un 62 por ciento de publicidad irregular, y en 10 meses aproximadamente se redujo a un 52 por ciento”, explicó Zurita.

La comuna prevé que en el presente año se reduzca a la mitad la contaminación visual existente, y paulatinamente, siendo optimistas, llegar a un margen aceptable de contaminación visual de entre 30 a 40 por ciento, como se maneja en países vecinos.

Mientras que la contaminación visual tiene pocos efectos en la salud o el medio ambiente inmediato, existe publicidad, que aglutinada y sin un orden, provoca efectos negativos en las personas.

La psicóloga Clara Sánchez explica que la publicidad excesiva provoca estrés, dolor de cabeza, distracciones peligrosas, especialmente cuando se conduce un vehículo, lo cual en algunos casos provoca accidentes de tránsito, entre otros.

“La contaminación visual genera, a menudo, una sobreestimulación visual agresiva, invasiva y simultánea; aunque no parezca, el ser humano retiene en el subconsciente con una sola mirada la información que observa, lo cual, aunque no nos demos cuenta, provoca niveles de estrés”, explica Sánchez.

Zurita precisó que en el municipio existen varias zonas con publicidad informal que producen estrés, especialmente donde existe sobresaturación de elementos publicitarios de todo tamaño y material.

Las zonas más afectadas por la publicidad excesiva son los paseos peatonales y las arterias más transitadas, como las calles 21 y 22 de Calacoto y sus adyacentes, la plaza Alonzo de Mendoza, la plaza Eguino, El Prado y recientemente la avenida Saavedra, desde la plaza Triangular hasta el Estado Mayor.

Categorías

La normativa estratifica la publicidad en cuatro categorías. La primera, que incluye a las vallas y gigantografías; la segunda de la publicidad exterior fija, una de las que presenta mayores problemas; las categorías tres y cuatro están caracterizadas por publicidad eventual y móvil, que son más difíciles de controlar.

Asimismo, existe publicidad informal que no está sujeta a regularización, como los letreros colgantes que ocasionan incluso perjuicio al transeúnte y que se sitúan sobre las aceras, lo que está completamente prohibido, por eso se los retira, porque no pueden adecuarse a la norma.

“Los únicos elementos que pueden estar sobre espacio público municipal se los realiza a través de un análisis de la Dirección de Ordenamiento Territorial, que avala el uso del espacio y la autorización mediante un documento, que es como un contrato, de otra forma todo es ilegal”, explica Zurita.

La publicidad que nunca podrá ser regulada y que siempre será decomisada por la Guardia Municipal es la que ocupa espacios públicos, colgantes y los anuncios publicitarios que invadan en más de 30 centímetros la acera y que representen un peligro para el peatón.

Operativos constantes en comercios

La comuna paceña realiza operativos semanales a través de la Unidad de Publicidad Urbana, dependiente de la dirección de servicios municipales de la Oficialía Mayor de Promoción Económica.

La regulación de la publicidad externa es normada mediante operativos que sirven para identificar la publicidad ilegal.

Como primera medida se advierte al propietario de un negocio sobre la falta de regulación que tiene determinado aviso publicitario; la segunda notificación se realiza pegando autoadhesivos que señalan que la publicidad no está en norma.

Inicialmente se notifica mediante un oficio y se otorga un plazo para que el dueño o administrador opte por otras alternativas, retirar voluntariamente el letrero ilegal, regularizarlo o finalmente solicitar un plazo para la regularización.