Por: Reynaldo Gutiérrez / Periodista
El nombramiento de Xabier Azkargorta como nuevo técnico de la Selección Boliviana comienza a tener el consentimiento de la prensa que reflejó y vivió la hazaña del 93, aunque con algunos recelos sobre el emprendimiento que debe realizar.
Hay un criterio similar respecto a que un técnico no cambia lo mal que está el fútbol boliviano, la solución no pasa por este aspecto sino por un cambio de estructuras de las instancias que regentan el balompié nacional, particularmente de la dirigencia, para dar el primer paso.
El director de Pratel, Juan Carlos Costas Salmón, sobre la vuelta de Azkargorta a la dirección técnica de la Selección boliviana, dijo: “Me parece que es la persona más adecuada, más idónea, además que tenemos una grata experiencia con él, y si tomó este nuevo desafío quiere decir que tiene una motivación especial, no creo que venga con la intención de engañar ni de llenarse el bolsillo. Es una atinada designación”.
En cambio, para el periodista Ernesto Murillo Estrada, editor general de El Diario, Azkargorta “hizo un buen proceso el 94, y ahora uno piensa que 18 años después se pueda repetir este proceso bajo otras circunstancias, otras condiciones y otros parámetros. El problema no es un cambio de técnico, sino de las estructuras en el fútbol boliviano, tan venido a menos desde hace más de dos décadas, es la herencia que lleva la Liga tortuosamente”.
“Me parece que el deseo de Azkargorta —agrega Murillo— no pasa solamente por la parte deportiva, sino económica, porque las personas somos distintas, unos se guían por principios y valores, otros por cuestiones de fundamento y también por dinero. Yo soy partidario de que los técnicos de la Selección deben ser los que conocen el medio. A Azkargorta ojalá le acompañe el proceso, no sería nada raro que todo lo bueno que ha escrito con la mano, termine borrando con el codo, y sea la propia gente que se lleve a la memoria de un segundo Azkargorta a quien le gritaría desde la tribuna que se vaya. No hay otra que apoyar esta situación sin darle palabras rimbombantes”.
¿Podemos ir al Mundial?
Costas opina que “cuando se habla de fútbol la situación no pasa solamente por la elección de un entrenador, es esencialmente porque las estructuras del fútbol boliviano no están bien, porque no se trabaja en divisiones inferiores. Después de la desaparición de la Academia Tahuichi en Santa Cruz y Enrique Happ en Cochabamba no hay escuelas de fútbol idóneas que den producto para promocionar al fútbol profesional que se debate con equipos integrados por jugadores que sobrepasan los 30 años, y ésa no es la salida. Lo que debe haber es un cambio de estructuras, pero real y no demagógico, incluso desde mi punto de vista personal también pasa por un cambio de la actual dirigencia. Ojo que yo no tengo nada personal contra ninguno de los dirigentes de la actual cúpula federativa, pero se han entronizado en sus cargos, se han eternizado, se han hecho reelegir porque hay un asunto absolutamente visible”.
“Los directivos de hoy —puntualiza Costas— ya no son voluntarios, son funcionarios rentados y jugosamente remunerados por el fútbol internacional, pues si ganan 10 mil dólares por mes va a ser muy difícil que den paso a otros dirigentes que puedan aspirar a esos cargos y a esos sueldos; entonces allí se crea corrupción y una serie de mecanismos de prebenda para hacerse reelegir sin interesarles cambiar las estructuras del fútbol. Debe haber un cambio que obligue a los clubes a tener divisiones, y el Estado también debe tener una cuota de participación de una política general de ayuda no solamente al fútbol sino a otros deportes, porque en ninguna disciplina hemos vuelto a descollar. Mientras no haya una implantación de una política de Estado en beneficio del deporte, vamos a seguir exactamente en lo mismo, venga Azkargorta, venga Pep Guardiola a ser el técnico de la Selección”.
Murillo fue más categórico: “Es un lirismo, es como decir que Bolivia se puede ubicar entre los cinco mejores países de producción de alimentos básicos en los próximos tres años, no hay que mentirle a la gente. Esta eliminatoria hemos comenzado mal, las selecciones que están arriba nos han sacado una considerable ventaja. Lo que hay que hacer es trabajar para el Mundial 2018, decir que tenemos posibilidades y que los resultados se pueden dar es volver a ingresar en las consideraciones (matemáticas) de Antonio López, aquí hay que hablar de posibilidades reales y las nuestras son irreales”.
Trabajo con overol
Poniéndose en la posición del aficionado común, Costas le pide a Azkargorta que “se maneje sin ninguna posibilidad de dejarse influenciar por nadie, viva donde viva, sea en la ciudad de Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Cobija o La Paz, todas son Bolivia. Los partidos de la Selección se deben jugar en La Paz y no porque los paceños tengamos algún derecho preestablecido, sino porque se puede aprovechar la altura como una ventaja natural y obtener algún rédito”.
Murillo aclara: “No soy un aficionado sino un hombre que algo conozco de deporte y le pediría al entrenador Xabier Azkargorta que trabaje, pocas palabras y un poco más de música, que se ponga el overol y ojalá le acompañen los resultados”.(Cambio)