La Paz, 10 jun.- Si el equipo le ganaba a Chile el sábado 2, ayer el estadio Siles hubiese reventado de público. No fue así, esa derrota mermó la asistencia de público. Pero igual, la gente que fue a ver el partido —unas 15 mil— alentó a la Selección con insistencia y disfrutó de un buen triunfo.
Se vivió una fiesta de comienzo a fin, toda ‘verde’. Los hinchas no saben de muchos cánticos para apoyar al equipo desde las gradas, pero el tradicional Bo-bo-bo, li-li-li, via-via-via se hizo sentir en el gigante de Miraflores.
Unos mil paraguayos se apostaron en la tribuna de Preferencia. Al final quedaron en silencio, desconsolados.

Por fin se ganó. Alivio en la cancha y fuera de ella.
La victoria salvó la cabeza de Gustavo Quinteros, al filo del abismo. Uno no puede imaginar qué hubiese pasado si se volvía a perder.
Ayer, hasta el presidente Evo Morales festejó y gritó los goles del equipo. Hizo buenos comentarios de los goleadores y del plantel al final del encuentro. “Contento. No perdemos la esperanza para clasificar al Mundial”, fue lo primero que comentó.
El mandatario vio el juego desde palco junto al vicepresidente Álvaro García Linera y algunos ministros.
“Nuestra Selección juega mejor fuera de Bolivia que en Bolivia, por eso el empate con Argentina. Quiero felicitar al cuerpo técnico y también a la Selección por el triunfo”. Agregó que incluso pudo ser goleada si Gualberto Mojica convertía el penal.
Morales cree que el plantel puede luchar por una clasificación al Mundial 2014.
La gente estuvo también feliz. Incluso aplaudió a Mojica cuando dejó la cancha.
Algo poco usual pasó con Pablo Escobar. Lagrimeó tras anotar el primer gol. Es que él nació en Paraguay y su corazón estuvo ayer entre dos banderas. El segundo tanto lo festejó con más efusividad.
Fiesta al final. Alegría boliviana. Estaba haciendo falta. A pesar de que las chances son mínimas, la ilusión vuelve a latir con fuerza.