1 sep.- Con las últimas ofrendas otorgadas por los creyentes, concluyó en la víspera el mes de la Pachamama (madre tierra) donde se considera que es momento de agradecerle por los favores obtenidos en el año.

Agosto, según los sacerdotes y amautas aymaras que tienen bastante trabajo, es el periodo del “lakan paxi” (mes de la boca) donde la Pachamama se abre para recibir las ofrendas que le otorgan los seres humanos, especialmente los que viven de la agricultura.

Ofrendas a la pachamama en El Alto.En el caso de los alteños, que en su mayor parte migraron desde las comunidades aymaras, tienen la costumbre de otorgar sin falla las ofrendas en sus domicilios, sin embargo, una parte suele acudir a las apachetas (cumbres) donde los yatiris y amautas ofician los ritos ancestrales que invocan a los dioses tutelares del mundo andino.

Sin embargo, en los últimos años no sólo los descendientes de los pueblos aymaras otorgan su ofrenda a la Pachamama, sino los extranjeros también recurren a los amautas y sacerdotes andinos que frecuentan las apachetas.

Al otorgar las ofrendas, se invoca también a los achachilas (dioses tutelares) que moran en los nevados del Illimani, Huayna Potosí, Mururata, Sajama y Chijcha. También se tienen que invitar a los ríos y los espíritus de los animales.

El alcohol de caña de azúcar, el vino de betarraga y la cerveza también se invita para apagar la sed de los dioses tutelares.(EL DIARIO)