El Alto y La Paz, 31 ago.- Más de un tercio de las zonas alteñas y paceñas sufre por el deficiente servicio de transporte público debido a la falta de unidades para cubrir la demanda, el tramaje e incumplimiento de las rutas por parte de las líneas de micros, minibuses y taxis, además de la falta de vehículos en horas ‘pico’ o nocturnas.

El parque automotor de El Alto llega a los 80.523 motorizados, según datos de la Dirección de Tráfico Vehicular del municipio alteño, de los cuales 80 por ciento corresponde a vehículos que trabajan en el servicio público.

En la Ceja la gran afluencia de vehículos, pero en las zonas alejadas éste escasea.Sin embargo, los distritos 14, 7, 5, 4, 8 y parte del 3 y 2 no cuentan con un adecuado servicio, según señaló Rubén Paz, presidente de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), especialmente en horario nocturno, pues, según el dirigente, los choferes no cumplen con las rutas, especialmente cuando las paradas se encuentran en zonas alejadas.

“Lamentablemente las únicas zonas que cuentan con un adecuado y permanente servicio de transporte son los barrios céntricos y los aledaños; mientras que el resto, que debe ser como un tercio, no cuenta con líneas de minibuses. El problema es terrible en las noches, hay demanda de minibuses para las zonas alejadas, pero no hay vehículos en qué transportarse”, afirmó Paz.

En el caso de La Paz, existen alrededor de 32.800 unidades de trasporte público al servicio de la comunidad, según un estudio técnico elaborado por una consultora para la Central Única de Transporte Urbano de Pasajeros La Paz.

El secretario general de esa organización, Gustavo Millares, dijo que este estudio también determinó que alrededor del 34 por ciento de las zonas periféricas no recibe la adecuada atención pública respecto del transporte, y se identificaron cuatro razones.

“Uno de los principales factores es el crecimiento urbano, porque a medida que se crean zonas, cada vez más alejadas, indirectamente exige al sector una continua modificación de rutas y hay veces que la situación se torna insostenible”, señaló Millares.

El dirigente también indicó que la cobertura zonal sólo llega al 34 por ciento, porque en las líneas trabajan alrededor de 50 unidades diariamente, y los recorridos son cansadores porque cubrir la ruta, por ejemplo desde Chasquipampa hasta Munaypata, demanda hasta una hora.

Entre las zonas más afectadas, y donde las líneas no dan cobertura por la distancia, la topografía y la poca rentabilidad, están, según Millares, Villa Fátima, San Antonio, Llojeta, Cotahuma, Ciudadela, Achachicala, y entre las rutas más distantes están Chasquipampa y Munaypata.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la Federación Andina de Choferes Primero de Mayo, Ismael Fernández, admitió el mal servicio prestado por sus afiliados. Asegura que esta deficiencia se debe a los bajos ingresos que tienen los conductores.

“Como dirigentes, no podemos exigirles que hagan un buen mantenimiento de sus vehículos, o que cumplan con sus rutas aunque vayan vacíos o con pocos pasajeros, porque la tarifa de un boliviano no abastece, por eso pedimos que se aumente el pasaje e inmediatamente nosotros vamos a implementar incluso controles para garantizar un servicio de calidad”, señaló Fernández.

CAOS VEHICULAR

El máximo dirigente de los choferes paceños afirmó que la mala distribución de placas, en cuanto a la restricción vehicular, establecida por el municipio paceño y que en la actualidad es un sistema obsoleto, coadyuva al mal servicio porque “existen días donde hay más (autos) varados y otros no; no se hace una restricción planificada, y eso nos afecta en cuanto a las ganancias porque nosotros vivimos de esto”.

En contrapartida, el director de Tráfico y Vialidad, Néstor Serón, señaló que El Alto precisa de un nuevo sistema, ya que actualmente el tráfico vehicular concentrado en el centro alteño se constituye en otro factor de mal servicio.

“Estamos trabajando para reestructurar el tráfico, porque la Ceja es un cuello de botella, cientos de automotores se encuentran varados por varios minutos, mientras que cientos de ciudadanos tienen que esperar horas hasta que las líneas que los llevarán a su destino aparezcan y puedan abordarlas”, explicó.

Serón se mostró preocupado por el aumento del parque automotor, pues los embotellamientos son consecuencia de esto. “En El Alto tenemos más de 80 mil vehículos y este número aumenta cada vez más. Es conflictivo en términos del tráfico y también por el lado del negocio, porque los conductores tienen mucha competencia”, afirmó.

“Nuestros compañeros se están retirando, porque ya no les conviene, ya no pueden vivir del transporte y prefieren dedicarse a otras cosas”, aseguró Fernández.

Para Millares, el incremento del parque automotor aporta al caos vehicular en el centro paceño y a esto se suma el parqueo indiscriminado de unidades particulares, de servicio estatal, en las vías públicas, y ante esta situación piden que se norme la reubicación de paradas.

ASPECTOS TÉCNICOS

Existen zonas que por su topografía demandan más gasto de gasolina por parte de los motorizados, como las zonas de Alto Chijini, Faro Murillo, Periférica, Topater y la calle Alcoreza en la zona Los Andes. Según describen los conductores paceños, en este tipo de subidas, las unidades vehiculares deben tener más de 3.600 cilindradas de fuerza y exclusivamente deben tener caja mecánica, porque de lo contrario no logran subir.

“No todos los vehículos tienen esas características, entonces a esas zonas entran los que pueden y a los que les conviene, en términos de negocio, pues la gasolina está cara”, indicó Millares.

Las avenidas de tierra y en mal estado coadyuvan a que las líneas de minibuses no quieran prestar el servicio, pues según Fernández, sus vehículos se malogran y dañan rápidamente. (G. Ramos y A. Maldonado / Cambio)