5 mar.- Este primer cuarto del presente siglo, varios fueron los hechos sociales de impacto nacional, apuntados en la ciudad de El Alto, y que exigieron la adopción de determinantes y concluyentes decisiones.
En la acelerada y azarosa trayectoria histórica, que atravesó Bolivia en estos primeros 25 años de siglo XXI, se suscitaron, como nunca, acontecimientos que reorientaron la senda ortodoxa, de la ocurrencia de los hechos, unos; y otros, en abierta incertidumbre con la detonación y conclusión de los mismos.

La ciudad de El Alto, después de su creación jurídica, dificultosamente, afianzaba su reconocimiento a sí misma, y de manera simultánea, buscó afanosamente, su incorporación al quehacer nacional, ascenso alcanzado raudamente, en el ejercicio de su posicionamiento. Fue un proceso formal, que fue considerado de atípico en los avatares de la historia nacional.
Al margen de ese histórico hecho, se destacó una curiosidad, el inmueble donde se suscribieron los compromisos financieros: un “cholet”. Construcción llamativa por sus resplandecientes colores, y particularmente de una atrevida arquitectura, que pretende patentizarse como tendencia neo andina.
La arquitectura interior y exterior del “chotet”, provocó en el ilustre visitante, un impacto emocional, y un particular sentimiento de admiración y de exaltación, que le obligó a anunciar la construcción de una imitación para una instancia del organismo internacional.
Este compromiso financiero, se inscribe y con mayúscula, como un real soporte a la difícil situación económica del país
HITOS
También otros, y en los ámbitos sociales, políticos y hasta deportivos, también tuvieron como núcleo espacial, a la Ciudad de El Alto.
Sólo citarlos: la “guerra del agua” de 2000; la “guerra del gas” de 2003, movilización social que culminó con la renuncia y huida del presidente Gonzalo Daniel Sánchez de Lozada Sánchez Bustamante; las movilizaciones sociales en 2005, motivaron la renuncia del presidente Carlos Diego Mesa Gisbert; la Promulgación de la nueva Constitución Política del Estado en 2009, que creó al Estado Plurinacional de Bolivia; la objeción de la población alteña, y posterior reversión del Decreto Supremo 748, de diciembre de 2010, que pretendió elevar los precios de la gasolina en 72% y del diésel en 82%; las movilizaciones sociales en 2019, contribuyeron a la renuncia del presidente Juan Evo Morales Ayma, y otros de manifiesta repercusión nacional.
En enero de este año, en la Ciudad de El Alto, la Central Obrera Boliviana y el gobierno actual, concluyeron en modificar el Decreto Supremo 5503, para sustituirla por el Decreto Supremo 5516, instrumento legal que regula actualmente, la administración política, social y económica del país.
Concretamente, en este primer cuarto de siglo, la Ciudad de El Alto, se constituyó en el epicentro para la adopción de las más determinantes decisiones nacionales; y su población, siempre de pie, con el convencimiento de reforzar y garantizar la configuración y delineación de un futuro propicio y anhelado repunte del desarrollo de Bolivia.
Por: Johnny Fernández (Opinión autorizada)