BUENOS AIRES, 2 ene.- El Rally Dakar, que por tercera ocasión consecutiva se disputa en Sudamérica, parece haber encontrado la tierra ideal, donde goza de un entusiasmo excepcional, y que en su trigésima segunda edición vuelve a someterse a la exigente pampa argentina y el árido desierto chileno.
Con un tramo de enlace de 377 km que unió las ciudades de Buenos Aires y Victoria, la caravana de 407 vehículos (140 autos, 170 motos, 30 cuadriciclos y 67 camiones) se puso en marcha ayer, aunque la lucha comenzará este domingo cuando se disputen las primeras especiales entre esa última ciudad y Córdoba.
Atrás quedó África y su inestabilidad, esa que causó la anulación de la prueba en 2008 y que arrojó una pérdida total de 15 millones de euros a Amaury Sport Organisation (ASO), el organizador del Dakar, y una frustración intensa en los competidores.
Pero desde 2009 el Rally Dakar encontró su lugar en medio de la pasión de los latinoamericanos. “El número de apasionados es increíble”, sostuvo el francés Luc Alphand, vencedor en autos en 2006.
El antiguo campeón de esquí, ahora comentarista para la televisión francesa, recuerda su primer Dakar en Sudamérica: “Había entre 600 mil y 800 mil personas en Buenos Aires. Nunca había visto eso. No se podía avanzar más. ¡Eran los Campos Elíseos durante la Copa del Mundo de fútbol (de 1998)!”. (AFP/cambio)