Historia de la República de Bolivia

El patrimonio arqueológico encontrado en los Andes bolivianos indican que el actual territorio de Bolivia estaba habitado desde 12.000-10.000 adP. En el lugar se formaron múltiples culturas —mayormente en los Andes— destacando especialmente la cultura Tiwanaku y los reinos aymaras posteriores a la expansión Wari. Estos reinos a su vez fueron dominados por el Imperio Inca en el siglo XIII. Cuando los españoles conquistaron a su vez el imperio en el siglo XVI, el territorio pasó a ser parte del Virreinato del Perú, para luego ser incluido en el nuevo Virreinato del Río de la Plata en 1776.

A partir de 1809 comenzó la lucha independentista contra España, que se prolongó hasta 1825, cuando Simón Bolívar declaró la independencia, adoptando el nombre inicial de República Bolívar.

Bolivia vivió su época de mayor esplendor durante la presidencia del Mariscal Andrés de Santa Cruz. Este periodo se caracterizó por un gran desarrollo económico y avance político y social, el mayor de la historia boliviana. En 1837 se formó la Confederación Perú-Boliviana que entró en guerra contra Chile y tropas de la Confederación Argentina. Pocos meses después se produjo la firma del Tratado de Paucarpata estableciendo el retiro de Chile, considerado como uno de los puntos de inflexión en la historia de la Confederación Perú-Boliviana. Pese a ello, poco después el Ejército Unido Restaurador compuesto por chilenos y peruanos contrarios a Santa Cruz, obtienen una decisiva victoria en la Batalla de Yungay que llevó a la disolución de la confederación en 1839.

En 1841 ocurre la Guerra entre Perú y Bolivia. El presidente peruano Agustín Gamarra es derrotado en la batalla de Ingavi en 1841 por el General José Ballivián Segurola. Las tropas del General José Ballivián ocupan los departamentos peruanos de Puno, Moquegua, Tacna y Tarapacá y la zona sur del Perú queda al mando del coronel boliviano Rodríguez Magariños. José Ballivián no tuvo éxito puesto que sufre derrotas en Orurillo, Montón y Sama. Al final de la contienda se firma el Tratado de Puno que es el fin de esta disputa en 1884. Se inició un largo proceso de decadencia del país. Los años siguientes estarán signados por una creciente inestabilidad política, que perduría hasta nuestros días caracterizada por múltiples cuartelazos y golpes de estado, creando grandes dificultades para el desarrollo de la joven nación.
En 1879 se produjo la Guerra del Pacífico en la que Bolivia perdió la salida al mar a manos de Chile que tomó la provincia costera de Antofagasta, región que la población y el gobierno boliviano aún reclaman. En 1899 los liberales derrotaron a los conservadores en la llamada Guerra Civil de 1898 o Guerra Federal encabezada por el coronel José Manuel Pando al frente de una junta federal de gobierno, que asumió el poder en ese año; fue entonces cuando se trasladó la sede de la Presidencia de la República desde Sucre a La Paz. Posteriormente, Bolivía sufriría nuevos desprendimientos territoriales de gran significación, en ocasión del Tratado de Petrópolis de 1903 con Brasil y la Guerra del Chaco (1932-1935) contra Paraguay.
La Revolución de 1952 se extendió por doce años buscando dar solución a los graves problemas sociales, étnicos y culturales de Bolivia. En 1964 un golpe de estado militar derrocó a Víctor Paz Estenssoro iniciando una larga serie de nuevos golpes y gobiernos militares hasta 1982, año en que fue derrocada la última junta militar que gobernaba el país para reinstaurar la democracia.

Período Prehispánico

En Bolivia aparecen restos de ocupación humana desde el 12.000-10.000 a. C. en el Yacimiento de Viscachani[cita requerida]. Hasta el 1.200 a. C. se desarrollan unas culturas sedentarias en el altiplano. La Chiripa y Wankarani son las dos más importantes del periodo formativo a partir del 1.200 a. C.

La cultura de Tiwanaku, cerca del Lago Titicaca, marca un momento de florecimiento cultural de la zona altiplánica, extendiéndose su influencia por toda el área andina. Esta cultura es considerada por numerosos investigadores la "cuna de las civilizaciones americanas".1 El complejo arqueológico, actualmente declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, está situado en el departamento de La Paz, a poco más de una hora de la ciudad, y en los alrededores del majestuoso Lago Titicaca.

En torno al 1.100 a. C. Tiwanaku desapareció y se produjo una lucha entre los diferentes grupos que habitaban la región: aymaras, collas, lupacas y pacajes. Los aymaras establecen un dominio que abarca Arequipa y Puno en el Perú, La Paz, Oruro y Cochabamba, que perduró hasta que, en 1438, el Inca Pachacútec derrotó al último soberano colla, Chunqui Cápac, incorporando el altiplano boliviano al Imperio Inca (Tahuantinsuyo), como parte de la provincia del Collasuyo, e imponiendo el quechua como lengua oficial, aunque el aymara se continuó hablando regularmente. El Imperio Inca adoptó los estilos arquitectónicos tiwanakotas y otros conocimientos.

Según una leyenda, los fundadores del Imperio Inca, Manco Cápac y Mama Ocllo nacieron de la espuma del lago Titicaca en la Isla del Sol), hoy Bolivia.

El Inca Huayna Cápac mandó levantar fortalezas en la frontera oriental para detener el avance de los chiriguanos. El complejo arqueológico de Samaipata, ubicado en el departamento de Santa Cruz, es uno de los restos arqueológicos más importantes de la región, actualmente ya se han descubierto más de 50 edificaciones dentro de él.

Una de las culturas andinas milenarias existente en la actualidad es la Kallawaya, ubicada en los valles interandinos de Charazani en el departamento de La Paz. Sus importantes conocimientos han conseguido que la Farmacopea Kallawaya, llegue a constituirse en la más grande del mundo[cita requerida], motivo por el cual, recientemente (2003) la UNESCO ha declarado a la Cultura Kallawa como Obra Maestra y Patrimonio Intangible de la Humanidad.

Otras culturas andinas milenarias de gran importancia son los Urus y Chipayas del departamento de Oruro, de los cuales resaltan sus conocimientos en el arte de la pesca y construcción de viviendas.

Los restos arqueológicos y culturales de las tierras bajas de Bolivia en la zona oriental, son menos conocidos. Sin embargo, resalta la complejidad de los restos de canales, terraplenes y camellones desarrollados por la Cultura Hidráulica de las Lomas, la más extensa del continente americano, en los llanos de Moxos y Baures actualmente ubicados en el departamento del Beni. En el departamento de Santa Cruz existen ruínas arqueológicas de antigüedad no muy bien determinada que corresponderían a tres grupos principales (1) Provincia Velasco, (2) alrededores de Santa Cruz de la Sierra y (3) las pinturas rupestres de Santiago.

La Conquista

Imperio Inca por Francisco Pizarro abrió el camino para la sumisión de la Bolivia actual en el año 1535 y el establecimiento de la Real Audiencia de Charcas, parte esencial del Virreinato del Perú, que abarcó todo lo que hoy es el territorio boliviano. Aunque la historia de Bolivia en el período virreinal se halla muy ligada al Perú, conociéndose con el nombre de Alto Perú.

El origen de la división de ambos territorios se debe a las capitulaciones de Carlos V, revisadas en 1534, que asignaban a Pizarro doscientos sesenta leguas desde Tumbes al sur, y otras doscientos a Diego de Almagro al sur de éstas. Juan de Saavedra, adelantado de Diego de Almagro, llegó en 1535 al Lago Titicaca y al valle de La Paz, para luego fundar las ciudades de Paria (Oruro) y Tupiza en 1536 al sur. Muerto Almagro, Francisco Pizarro envió a su hermano Gonzalo a colonizar la provincia del Collao. Pedro de Anzúrez fundó Chuquisaca (actual Sucre) en 1538, Potosí surgió en 1546, La Paz en 1548 y Cochabamba en 1574.

El Alto Perú se caracterizó por presentar una base minero-agrícola. La ciudad de Potosí, la más poblada de América en 1574 (120.000 habitantes), se convirtió en un gran centro minero por la explotación de las minas de plata del Cerro Rico de Potosí y en 1611 era la mayor productora de plata del mundo. El rey Carlos I había otorgado a esta ciudad el título de villa imperial después de su fundación.

La Audiencia de Charcas

Una de las instituciones más importantes del gobierno colonial América fueron las Reales Audiencias, los organismos dedicados a desempeñar las funciones judiciales. La Audiencia de Charcas, fue la más alta autoridad jurídica del territorio del Alto Perú, Tucumán, Río de la Plata y Paraguay. Tenía su sede en la ciudad de Chuquisaca, también llamada entonces La Plata y actualmente Sucre.

La Real Audiencia de Charcas fue creada por Cédula del Rey Felipe II el 18 de septiembre de 1559 y sus límites fueron fijados por Cédula del 29 de agosto de 1563. Contaba con cinco oidores, un presidente y algunos funcionarios subalternos. El Presidente de la Real Audiencia de Charcas, era también Capitán General de La Plata, cargo equivalente al de un gobernador, y por lo tanto tenía también facultades administrativas.

Durante algo más de 200 años el territorio de la actual Bolivia constituyó la Real Audiencia de Charcas, uno de los centros más prósperos y densamente poblados de los virreinatos españoles. En las últimas décadas del siglo XVIII, Potosí, la ciudad más importante en el hemisferio occidental del Imperio español, comenzó a decaer hasta pasar al olvido al agotarse las vetas de plata más ricas y desviarse el comercio hacia otros países.

En 1776 la Real Audiencia de Charcas que pertenecía al Virreinato del Perú, pasó a depender del nuevo Virreinato del Río de la Plata, con sede en Buenos Aires.

La Independencia

Los Katari de Chayanta

En 1779 se produjo un levantamiento de indígenas aimaras en Chayanta, liderados por Tomás Katari contra los abusos de la mita de parte de los intereses mineros de la zona, centrados en el corregidor Aros. Tomas Katari fue apresado y durante su transporte a las autoridades para ser juzgado, fue asesinado lanzándolo a un barranco. Su hermano Dámaso Katari continuó liderando la rebelión y llegó a presentarse en las afueras de Chuquisaca, donde fue traicionado por un sacerdote, entregado a las autoridades y ejecutado.

Túpac Katari en La Paz

Poco después, en 1780 y 1781 se produjeron los grandes levántamientos quechua-aymara, liderados por Túpac Amaru II en el Cuzco y Julián Apaza en el Alto Perú. El crimen contra Tomas Katari adelanto los planes insurreccionales de Tupac Amaru, pero Julián Apaza esperó a que madurara su movimiento y formó un ejército de 40.000 hombres.

Se declaró Virrey y tras adoptar el nombre de Túpac Catari decretó el exterminio de la «raza blanca». Invadió Puno y puso sitio a la ciudad de La Paz (Chuquiago) dos veces. Andrés Túpac Amaru, hermano del líder quechua, que había asumido la dirección del movimiento después de la captura y ejecución de Túpac Amaru, se unió a Túpac Katari en el segundo cerco a La Paz, pero maniobras políticas y militares, así como líderes originarios contrarios al levantamiento acabaron con el mismo. Los cabecillas fueron apresados y ejecutados. Katari fue descuartizado en vida mediante el procedimiento de ser amarrado de pies y manos a cuatro caballos jalando en sentido contrario. Junto a él fueron muertos casi todos sus familiares incluyendo a su esposa Bartolina Sisa. Fue en esa oportunidad que pronunció su famosa frase, que erróneamente algunos han atribuido a Espartaco y que posteriormente utilizara Eva Perón:
Solamente a mí me matan, volveré y seré millones….

Los sublevados estuvieron a punto de tomar La Paz, que resistió sacrificadamente el sitio bajo la dirección del intendente Segurola. Ante la emergencia, Segurola rezó y pidió ayuda tanto a a las deidades cristianas como aimaras, la Virgen de Copacabana y el Ekeko, respectivamente. Este último estaba estrictamente prohibido por la Iglesia y las autoridades civiles, pero al tener éxito en la defensa de la ciudad, Segurola agradeció a ambas deidades su ayuda, organizando una procesión para la Virgen y legalizando al Ekeko, pero ahora con un nuevo aspecto, el del español Segurola, forma con la que es conocido actualmente.

Primeros Movimientos Independentistas

El 25 de mayo de 1809 estalló la Revolución de Chuquisaca encabezada por Bernardo de Monteagudo, Jaime de Zudáñez y otros que puso en marcha el movimiento de la Independencia Hispanoamericana. Un mes y medio después estalló la revolución en La Paz, liderados por Pedro Domingo Murillo, que fue violentamente reprimida por los españoles, ahorcando a los líderes independentistas.
Estos hechos sirvieron como elemento detonante para que en Buenos Aires destituyeran al virrey en 1810 y constituyera un gobierno formado mayoritariamente por criollos, para gobernar en nombre de Fernando VII y a la vez que se establecían juntas de autogobierno en diferentes ciudades del Alto Perú y del resto de Hispanoamérica.

La noticia de la caída del virrey Cisneros llegó a Potosí el 17 de junio de 1810 y a Chuquisaca el día 20, el presidente de Charcas, Vicente Nieto desarmó el cuerpo de Patricios de Buenos Aires que había llevado a esa ciudad el año anterior, expulsó a los oidores de la Real Audiencia y al fiscal, Juan Antonio Alvarez de Arenales y llamó a un congreso de gobernantes altoperuanos, al que sólo asistió el gobernador intendente de Potosí, Francisco de Paula Sanz. Se acordó pedir al virrey del Perú que las cuatro intendencias del Alto Perú fueran incorporadas a su virreinato, lo que fue aceptado por Abascal, quien nombró al general José de Goyeneche como su delegado en el Alto Perú.
El 14 de septiembre se produjo la Revolución de Cochabamba, siendo depuesto el gobernador intendente y el 23 de septiembre se procedió a la jura y reconocimiento de la Junta de Buenos Aires con Francisco del Rivero como gobernador, quien reunió unos 2.000 soldados y envió a Esteban Arce a ocupar Oruro, consiguiendo el 14 de octubre el triunfo en la Batalla de Aroma. El 24 de septiembre Santa Cruz de la Sierra proclamó su adhesión a la Primera Junta de Buenos Aires.

Expediciones rioplatenses

La Primera Junta de Buenos Aires en una de sus primeras medidas creó un ejército especial, el Ejército del Norte (inicialmente denominado Ejército del Perú) para enfrentar a las tropas españolas en el Alto Perú, y después del fusilamiento del ex virrey Santiago de Liniers, lo puso al mando político de Juan José Castelli, uno de los líderes revolucionarios más radicales y con Antonio González Balcarce como jefe militar. En un primer momento, tras la derrota en el Combate de Cotagaita del 27 de octubre de 1810, las tropas independentistas vencieron a las realistas en la batalla de Suipacha el 7 de noviembre, tomando el control del Alto Perú. En Potosí una junta depuso a Paula Sanz, en Chuquisaca fueron apresados el mariscal Nieto y al general Córdova y el 19 de noviembre también en La Paz el intendente Domingo Tristán se pronuncio a favor de la junta de Buenos Aires. Durante su gobierno Castelli tomó medidas drásticas que le ganaron la enemistad de gran parte de las clases acomodadas, como fusilar a los jefes realistas, entre ellos al gobernador presidente de la Audiencia de Charcas, mariscal Vicente Nieto, al intendente de Potosí, Francisco de Paula Sanz, al general Córdova y al obispo de La Paz, así como confiscar los bienes de los españoles. El general Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado presidente de la Audiencia de Charcas.

El 25 de mayo de 1811, en las ruinas de Tiahuanaco y frente a una asamblea multitudinaria integrada por quechuas y aymaras, anuló el sistema de castas colonial, declaró la igualdad de razas y dispuso que cada intendencia enviaría un diputado indio al Congreso General. Cometió también la imprudencia de mostrar una actitud antireligiosa frente a poblaciones profundamente religiosas y finalmente detuvo la persecución de las fuerzas realistas dándoles tiempo a su reorganización. Poco después, el general español José Manuel de Goyeneche, quien había pactado un armisticio de cuarenta días el 14 de mayo de 1811, organizó un gran ejército en el virreinato del Perú y derrotó a las tropas del Ejército del Norte en la batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811. Como consecuencia de esta batalla, Goyeneche se apoderó de La Paz y Cochabamba, luego avanzó hacia Chuquisaca derrotando a las tropas revolucionarias en la Batalla de Sipe Sipe el 13 de agosto, entrando luego en Potosí que había sido abandonada por Pueyrredón llevándose los caudales.

Juan Manuel Cáceres inició una revuelta en La Paz, pero fue derrotada por tropas indígenas. El 29 de octubre de 1811, Esteban Arce recuperó Cochabamba para los revolucionarios, pero tras la derrota de Pocoma el 24 de mayo de 1812, la ciudad volvió a manos realistas el 27 de mayo. Fuerzas rioplatenses al mando del general Eustaquio Díaz Vélez fueron derrotadas en Nazareno el 12 de enero de 1812.

Castelli fue reemplazado en el mando del Ejército del Norte por el abogado y también líder independentista Manuel Belgrano quien inició una Segunda Expedición al Alto Perú. Luego de derrotar a las tropas realistas al mando del general español Pío Tristán en Tucumán y Salta las tropas argentinas volvieron a entrar a Potosí el 21 de junio de 1813. Belgrano nombró como gobernador de Potosí al coronel Figueroa, de Cochabamba al coronel Álvarez de Arenales y de Santa Cruz al coronel Warnes, como presidente de Charcas nombró a Francisco Antonio Ortiz de Ocampo. Sin embargo Belgrano tampoco tuvo éxito en esta campaña porque fue derrotado por el Ejército Realista, ahora al mando del Brigadier Joaquín de la Pezuela, en las batallas de Vilcapugio el 1 de noviembre de 1813 y Ayohuma, trece días después. Como consecuencia de estas derrotas, el Alto Perú volvió al control realista, bajo el virreinato del Perú y Belgrano se retiró a Jujuy.

Ignacio Warnes y Álvarez de Arenales continuaron la resistencia, consiguiendo este último las victorias de La Florida (24 de mayo de 1814) y Postrer Valle (4 de junio), el 5 de agosto fue vencido en Sumarpata. El 24 de septiembre de 1814, La Paz cayó nuevamente en manos de una insurrección revolucionaria, pero fue recuperada por los españoles en noviembre.

Tras asumir brevemente el mando del Ejército del Norte el general San Martín, pasó luego el mando al general Rondeau, quien condujo la Tercera Expedición al Alto Perú, reconquistando Chuquisaca y Cochabamba y logrando la victoria en la batalla de Puesto del Marqués el 17 de abril de 1815, entrando poco después en Potosí. En octubre, los españoles al mando de Pezuela triunfan en Venta y Media y luego también en Sipe Sipe (o Viluma) el 29 de noviembre de 1815, lo que provocó la nueva caída del Alto Perú en manos realistas, retirándose el Ejército del Norte hasta Humahuaca, en la actual provincia de Jujuy.

Republiquetas

Pero al margen de las incursiones del ejército argentino (llamado así por ser ése el gentilicio de los habitantes de las márgenes del Río de la Plata) en el territorio altoperuano, las guerrillas desempeñaron un papel sumamente importante en la consecución de la independencia de Bolivia. El cura Ildefonso de las Muñecas cubrió el norte del Lago Titicaca, Sorata y Yavi;3 en el sudeste, entre Camargo y Cotagaita estaba Vicente Camargo; entre los ríos Grande y Pilcomayo, y en la Laguna combatían los esposos Padilla; en el este entre Vallegrande y Santa Cruz de la Sierra, ponía en jaque a las autoridades españolas, el valiente guerrillero Ignacio Warnes; y por último en el sur, o sea en Chichas y Tarija, se encontraban Eustaquio Méndez, Manuel Rojas y Francisco Pérez de Uriondo.

Fracasada la intervención militar de los tres Ejércitos Auxiliares, Pezuela, el comandante español que logró derrotar a Rondeau, ante la súbita aparición de grupos guerrilleros en casi todo el territorio del Alto Perú, organizó una cruenta arremetida entre los años 1815 y 1816, logrando paralizar prácticamente toda la actividad subversiva y dando muerte a sus principales líderes como Padilla, quien cayo heroicamente en El Villar bajo la espada del comandante realista Aguilera. El 14 de septiembre de 1816. Vicente Camargo e Ignacio Warnes también fueron derrotados sangrientamente por los españoles. Tendencia que continuaría en el levantamiento de Cochabamba en septiembre de 1816 al que se reunieron otras provincias de Charcas.

La Declaración de Independencia

El 6 de agosto de 1824 Bolívar derrotó al ejército español del general José de Canterac con el coronel Manuel Isidoro Suárez en los campos de Junín. Esta victoria constituye sobre todo, el paso previo para el triunfo final en la batalla de Ayacucho. Los jefes españoles, Canterac, Váldés y La Serna, reunidos en el Cuzco decidieron reorganizar sus fuerzas y salir al encuentro de los vencedores de Junín.

Sucre, por encargo del Libertador Bolívar, decide continuar la campaña militar en el Perú, y el 9 de diciembre de 1824, los independentistas logran una espectacular victoria en la llanura de Ayacucho. Con la capitulación del virrey La Serna se reconocía la "Independencia del Perú y América".

El 29 de enero de 1825, el general José Miguel Lanza proveniente de las zonas rurales cercanas (republiquetas), tomó la ciudad de La Paz y declaró la independencia de las Provincias del Alto Perú, siendo nombrado su primer presidente. El 6 de febrero el mariscal Sucre a la cabeza del Ejército Libertador cruzó el río Desaguadero.

Luego del triunfo de Ayacucho, y siguiendo precisas instrucciones de Bolívar, el general Sucre entra en territorio alto peruano el 25 de febrero de 1825. Su papel se limita a dar visos de legalidad a un proceso que los mismos patriotas ya habían puesto en marcha.

Pero, el destino de la nueva república estaba sujeto a tres posibilidades, proseguir la unidad con Buenos Aires, incorporándose a las Provincias Unidas, mantener la adhesión al Perú reconociendo las medidas de incorporación dictadas por el virrey Abascal como resultado de la revolución del 16 de julio de 1809 en La Paz, o sostener con decisión la independencia absoluta del Alto Perú, no sólo con relación a España, sino también con referencia al Provincias Unidas del Río de la Plata y al Perú.
El acta de independencia, redactada por el presidente del Congreso, José Mariano Serrano, fue declarada por 7 representantes de Charcas, 14 de Potosí, 12 por La Paz, 13 por Cochabamba y 2 por Santa Cruz el 6 de agosto de 1825.

Mediante un decreto se determinó que el nuevo estado llevaría el nombre de Bolívar, en homenaje al Libertador, quien a la vez fue designado "Padre de la República y Jefe Supremo del Estado". Bolívar agradeció estos honores, pero declinó la aceptación de la Presidencia de la República, para cuyo cargo designó al general Antonio José de Sucre.

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Organización Institucional

Simón Bolívar deja al poco tiempo la presidencia (1826) tras nombrar al general Antonio José de Sucre presidente de la República, quien como segundo mandatario gobernó hasta 1828, año en que una serie de revueltas le hicieron renunciar al mando presidencial. Después de unos meses de inestabilidad política, fue nombrado presidente por la Asamblea Nacional el mariscal Andrés de Santa Cruz en el año 1829, convirtiéndose en la figura central del período independiente. Logra crear la Confederación Perú-Boliviana en el año 1836, que ese extendía desde el Pacífico hasta los actuales límites orientales de Bolivia y de la que fue nombrado protector; esto provocó resquemores con el vecino país de Chile y con peruanos contrarios a Santa Cruz, y que desembocaron en acciones armadas en las llamadas campañas restauradoras. Las fuerzas del gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas también intervinieron contra la Confederación por ser refugio de sus opositores políticos, los unitarios. Finalmente Santa Cruz fue derrotado en la Batalla de Yungay en el año 1839, en que fue disuelta la Confederación; entre los actos administrativos más sobresalientes de sus diez años de fructífero gobierno entre 1829 y 1839, están los de impulsar los primeros códigos del continente y promover el país entre sus pares.

Tras estos sucesos sobrevino un período de anarquía en el que ocuparon el poder entre otros José Miguel de Velasco, el primer presidente que gobernó el país en cuatro diferentes oportunidades, en el lapso de 20 años. José Ballivián que se caracterizó por mantener el alto prestigio de la República, perfeccionó el ordenamiento jurídico; La victoria de Ingavi consolidó la independencia y soberanía boliviana. Ballivián gobernó hasta el 23 de diciembre de 1847.

Nuevas revueltas promovidas en parte por Velasco, que ocupó por cuarta vez el poder; contribuyeron a sucederle una serie de gobiernos militares: el más importante de ellos es quizá el gobierno populista de Manuel Isidoro Belzu entre los años 1848 y 1855. En septiembre de 1857 una revolución otorga el mando presidencial a un civil, José María Linares Lizarazu; en cuyo gobierno se redujo el poder del ejército para que no incubase nuevas revoluciones. Además innovó en la organización judicial y administrativa: en el año 1859 se publicó el primer mapa de Bolivia, trazado por el Sr. Lucio Camacho en base a datos aportados por los generales Mariano Mejía y Juan Ondarza. Derrocado por un golpe de Estado en 1861, le sucedió José Maria de Achá, uno de los miembros del triunvirato que encabezo la conjura. Dictó la Ley de Imprenta, implantó el servicio de correos con el uso de estampillas, fundó la población de Rurrenabaque y mediante un nuevo golpe militar en el año 1864 tomó el poder Mariano Melgarejo, cuyo gobierno tuvo negativas consecuencias para el país. Disposiciones arbitrarias e irrazonables determinaron inconvenientes acuerdos con Brasil y Chile, que hicieron perder a Bolivia grandes extensiones de su territorio.

Guerras Limítrofes

En 1879 se desató la Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile contra la Alianza entre Bolivia y Perú. El conflicto fue originado por los intereses de explotación del guano y el salitre, por lo que también es conocida como Guerra del Salitre y tuvo como grave consecuencia final la pérdida de la salida soberana al mar para Bolivia, al quedar en posesión de Chile de Antofagasta, y para Perú la pérdida de sus territorios de Tarapacá y Arica. Las versiones sobre las causas, circunstancias, derechos y acontecimientos relacionados con la Guerra del Pacífico varían sustancialmente según provengan de los países que estuvieron en pugna.

A mediados del siglo XIX Bolivia y Chile tenían diferencias sobre la delimitación de la frontera entre ambos países que los pusieron al borde de la guerra en varias oportunidades. Por esa razón firmaron dos tratados en 1866 y 1874 fijando la frontera en el paralelo 24º pero estableciendo también mecanismos de explotación compartida de minerales en la región En especial el artículo 4º del Tratado de 1874 estableció una cláusula que sería la clave de la guerra, cuatro años después:

Los derechos de esportacion que se impongan sobre los minerales esportados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes, no excederan la cuota de la que actualmente se cobra, i las personas, industrias y capitales chilenos no quedarán sujetos amas contribuciones de cualquiera clase que sean que las que al presente existen.

La estipulacion contenida en este artículo durará por el termino de venticinco años.
El 27 de noviembre de 1873, la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta firmó un contrato con el gobierno de Bolivia, que le autorizaba la explotación del mineral libre de derechos por 15 años, desde la bahía de Antofagasta hasta Salinas, incluyendo el Salar del Carmen. Este contrato no fue ratificado por el Congreso de Bolivia, que en ese entonces se encontraba analizando las negociaciones con Chile4 —que darían por resultado el tratado de límites de 1874—.

Para Bolivia el contrato de 1873 aún no se encontraba vigente, porque de acuerdo a la constitución boliviana, los contratos sobre recursos naturales debían aprobarse por el congreso4 En 1878 el Asamblea Nacional Constituyente boliviana, en medio de una crisis económica, se avocó al estudio del acuerdo celebrado por el gobierno en 1873. Decidió ratificar el contrato si se pagaba un impuesto de 10 centavos sobre quintal exportado de territorio boliviano. Esta decisión que afectaba los intereses de la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, finalmente fue considerada por el gobierno chileno como una violación al artículo IV del tratado de 1874. Dicho impuesto de 10 centavos, que afectaba a esta empresa es mencionado como el casus belli de la Guerra del Pacífico.

El 14 de febrero de 1879, tropas chilenas desembarcaron y ocuparon Antofagasta, entonces ciudad-puerto boliviana, exteniendo la ocupación a toda la zona. El 1 de marzo Bolivia declaró la de ruptura de comunicaciones con Chile y embargo de propiedades de ciudadanos chilenos y el 23 de marzo ambos países se enfrentaron en la batalla de Calama, con resultado adverso para las fuerzas bolivianas. Finalmente, el 5 de abril Chile le declaró la guerra a Perú, que además tenía un tratado de defensa mutua con Bolivia que el Presidente Daza exigía cumplir.

Luego de los desastres militares de Pisagua, San Francisco (19 de noviembre) y de una cuestionada retirada de las tropas bolivianas en Camarones, el Presidente Hilarión Daza fue destituido el 28 de diciembre por un golpe de estado de la cúpula militar en medio de un enorme descontento de la población por la suerte de la guerra. Daza se exilió en Francia y el general Narciso Campero asumió el poder. Poco después, el 26 de mayo de 1880 se produjo la batalla de Tacna que puso fin a la participación directa de Bolivia en la guerra.

Años después, el 27 de febrero de 1894 Hilarión Daza volvería al país para defenderse de las acusaciones, pero fue asesinado al llegar, en la estación ferroviaria de Uyuni. El crimen nunca fue resuelto.

La posguerra: la era del estaño

En 1880 fue designado presidente Narciso Campero. Se inició así un largo período de estabilidad democrática denominada "de la oligarquía conservadora-liberal", apoyada primero en la economía del mineral de plata del sur, cuyo centro era Sucre, y luego en la minería del estaño cuyo centro seguía el eje Oruro-La Paz. Le sucedieron Gregorio Pacheco en el año 1884 (un presidente de larga trayectoria filantrópica) y Aniceto Arce en 1888. Durante el gobierno de este último empezó a funcionar el primer ferrocarril público del país.
En 1899 los liberales derrotaron a los conservadores en la llamada Guerra Civil de 1898 o Guerra Federal encabezada por el coronel José Manuel Pando al frente de una junta federal de gobierno, que asumió el poder en ese año; fue entonces cuando se trasladó la sede de la Presidencia de la República desde Sucre a La Paz. Durante esta época se inició la era del estaño, el cual sustituyó a la plata como principal fuente de divisas, produciendo un dramático cambio en la economía boliviana. La figura descollante del momento fue Simón I. Patiño, minero del estaño que llegó a ser uno los hombres más ricos y poderosos del mundo.
Con Pando nació el "periodo liberal" de los años 1899-1920 en el que se sucedieron varios gobiernos elegidos democráticamente, siendo los más importantes los de Ismael Montes (1904-1909) y (1913-1917).

Acre

El efímero auge de la goma elástica condujo en los años 1903-1904 a un conflicto con Brasil por el dominio del eje Beni-Pando, gran productor del citado material. Tras la Guerra del Acre, región fronteriza con el Brasil de 355.242 km² de extensión, el 7 de noviembre de 1903 se firmó el Tratado de Petrópolis, que cedió al vecino país toda el área en conflicto.

Adicionalmente en 1904 Bolivia firmó un tratado de paz con Chile, mediante el cual cedía los territorios ganados por éste en la Guerra del Pacífico a cambio de la construcción del ferrocarril Arica-La Paz.

Guerra del Chaco

A partir de 1930 el país vivió de nuevo periodos de disensiones internas. Ese año una revolución derrocó al presidente Hernando Siles que había gobernado desde 1926 sin convocar la legislatura nacional e intentaba prorrogar su mandato. Daniel Salamanca, elegido presidente en 1931, fue derrocado en 1934 por una camarilla liderada por su vicepresidente José Luis Tejada Sorzano. Su gobierno fue derribado por una Junta militar encabezada por el coronel David Toro, quien intentó sacar al país de la situación desesperada en que se encontraba, como consecuencia de la recesión mundial y del conflicto del Chaco con Paraguay. Sin embargo, se rodeó de enemigos entre los militares y en 1937 fue derrocado por un grupo encabezado por el teniente coronel Germán Busch Becerra, jefe del Estado Mayor.

En 1938 se aprobó una nueva Constitución. Sin embargo, Busch la abolió un año después e impuso un gobierno dictatorial. A los cuatro meses fue encontrado muerto de un disparo. Asumió la presidencia el general Carlos Quintanilla, quien restauró la vigencia de la Constitución de 1938 y determinó que el Ejército debía ejercer el control del país hasta la celebración de nuevas elecciones.

En 1940 fue elegido presidente el general Enrique Peñaranda, quien el 7 de abril de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, declaró la guerra a los países del Eje. En diciembre de 1943 fue derrocado por una insurrección cívico-militar que encabezó el militar Gualberto Villarroel, quien un año después asumió la presidencia constitucional del país apoyado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido en cuyo seno había simpatizantes del Eje, y por el Partido Obrero Revolucionario. No obstante, y por presiones económicas, el nuevo gobierno se vio obligado a mantener buenas relaciones con las fuerzas aliadas. En julio de 1946 Villarroel fue derrocado y linchado en La Paz.

En 1947 los conservadores volvieron a tomar el poder. El gobierno de Enrique Hertzog tuvo que soportar continuamente la oposición de los partidos de derecha y de izquierda, y a principios de la década de 1950 el Partido Comunista fue ilegalizado. Hertzog dimitió y Mamerto Urriolagoitia le sucedió en el poder.

Era contemporánea

Revolución del 52

En abril de 1952 estalló una revolución organizada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario fundado en 1941 por Víctor Paz Estenssoro, que agrupaba a los intelectuales radicales de clase media, que se hizo fuerte durante el gobierno de Villarroel, en 1943-1946 al unirse a él la gran mayoría de los sindicatos mineros dirigidos por el líder Juan Lechín Oquendo. Después de sangrientas luchas conducidas por el subjefe del MNR, Hernán Siles, Paz Estensoro, que volvió del exilio en Buenos Aires, se hizo cargo de la presidencia. El nuevo gobierno comenzó de inmediato a cambiar la estructura del régimen anterior; estableció el monopolio en la exportación de estaño y nacionalizo las minas, antes en manos de tres familias poderosas. Se alentó también una política petrolera, permitiendo la realización de la explotación y exportación a compañías extranjeras.

Con la reforma agraria, promulgada en agosto de 1953, se procedió a la parcelación de tierras, distribuyendo grandes extensiones entre los indígenas en el transcurso de los años siguientes.
En agosto de 1956 asumió la presidencia Hernán Siles Zuazo, quien en calidad de vicepresidente había acompañado a Paz Estenssoro en su gestión gobernativa. Durante su mandato presidencial, se dedicó inicialmente a la tarea de reordenar la economía y estabilizar la moneda. Fue poco lo logró en tres años de gobierno, porque tuvo que hacer frente permanentemente a la oposición encabezada por la Falange Socialista Boliviana (FSB). Tras un fallido intento de golpe de estado en 1959, tuvo lugar la muerte de Oscar Unzaga de la Vega, líder de FSB.

En 1960 Paz Estenssoro fue elegido por segunda vez como presidente y en agosto de 1964 resultó nuevamente elegido. Poco después, el 5 de noviembre, fue derrocado por un golpe de estado militar encabezado por su vice presidente, el General René Barrientos.

Gobiernos Militares

El gobierno militar llevó a cabo una política de reformas económicas conservadoras, como la reapertura de la industria de las minas de estaño a las inversiones privadas extranjeras. En julio de 1966 René Barrientos fue elegido presidente ya como civil. Sin embargo, se vio obligado a depender de los militares para poder enfrentarse a los movimientos guerrilleros que habían empezado a actuar en las regiones montañosas. En octubre de 1967 el Ejército boliviano anunció haber derrotado a los rebeldes en un lugar próximo a la aldea de Vallegrande. Había sido capturado en el campo de batalla Ernesto Che Guevara, siendo poco después ejecutado. Barrientos murió en un extraño accidente de helicóptero en abril de 1969. Se sucedieron en el poder una serie de gobiernos de corta duración, la mayoría militares, y en agosto de 1971 el general Juan José Torres fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por el coronel Hugo Banzer.

El régimen de Banzer viró rápidamente desde una posición relativamente moderada a una de mayor represión: suprimió el movimiento obrero, suspendió todos los derechos civiles y envió tropas a los centros mineros. En 1978 Banzer dimitió y una junta militar se hizo con el poder. A comienzos de la década de 1980 el fuerte crecimiento económico de la década anterior —que había sido sostenido por los altos precios del estaño en el mercado mundial— dio paso a la crisis. La caída del precio del mineral y la mala administración de los regímenes militares habían dejado a Bolivia con una inmensa deuda, una situación hiperinflacionaria y un descenso de los ingresos por exportaciones. La exportación ilegal de cocaína fue el principal recurso que le procuró divisas, por lo que Estados Unidos presionó al gobierno de Bolivia para que tomara medidas efectivas contra el tráfico de esta droga.

Enfrentada a problemas raciales y culturales, Bolivia ha conocido revoluciones y golpes militares. A principios de la década de los 80 fue derrocada la última junta militar que gobernaba el país para reinstaurar la forma de gobierno democracia.

Gobiernos Democráticos

En octubre de 1982 Hernán Siles Zuazo tomó de nuevo posesión de la presidencia. Se enfrentó con varias crisis ministeriales y fue incapaz de resolver los problemas económicos del país, bastante urgentes debido al pago de los intereses de la deuda externa a los bancos internacionales. Siles dimitió y convocó elecciones anticipadas; el Congreso volvió a reclamar a Paz Estenssoro como presidente. Su nuevo gobierno intentó cortar la producción de coca y la venta de cocaína con la colaboración de las tropas estadounidenses, pero esta medida, además de ser impopular, sólo obtuvo un éxito parcial. El principal logro de Paz Estenssoro fue una nueva política económica que frenó una hiperinflación del orden del 27.000% entre enero y agosto de 1985, y que fue exportada a otros países de América. Jaime Paz Zamora, que había sido el tercer candidato más votado en las elecciones de mayo de 1989, asumió en agosto la presidencia del país después de recibir el apoyo de Acción Democrática Nacionalista (ADN), grupo político de derecha.

Las siguientes elecciones, celebradas en junio de 1993, dieron la victoria al empresario minero Gonzalo Sánchez de Lozada, quien asumió la presidencia, en tanto que el dirigente aymara Víctor Hugo Cárdenas accedía a la vicepresidencia. Asimismo, en las elecciones para el Congreso, el MNR obtuvo la mayoría, reemplazando a la coalición de centro-izquierda hasta ese momento en el poder. Lozada, que había sido ministro de Planeamiento y Coordinación antes de su elección como presidente, introdujo algunas de las medidas más severas de reforma económica puestas en práctica por los países fuertemente endeudados: amplia privatización de empresas estatales, reducción de los gastos en servicios sociales y en los programas de educación, y cierre de muchas de las minas. El estricto control de los gastos estatales ayudó a reducir la inflación a un 6,5% en 1995, pero los costos sociales fueron muy altos. Su programa de gobierno, denominado "Plan de Todos", consistió en la capitalización, la participación popular, la reforma educativa y la descentralización administrativa.

En las elecciones presidenciales de junio de 1997 resultó vencedor el ex presidente Hugo Banzer, el cual, sin contar con la mayoría absoluta, recibió inicialmente el apoyo del también ex presidente Jaime Paz Zamora y su partido, el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), quien de esta manera le devolvía el favor por respaldar con sus diputados de Acción Democrática Nacionalista (ADN) la gobernabilidad del país durante su mandato. En junio de 1999, Banzer hubo de cambiar a la mitad de los miembros de su gobierno, tras un grave escándalo que salió a la luz cuando ese mismo mes se produjo la inesperada renuncia del ministro del Interior, Guido Nayar, quien criticó la corrupción e ineficacia gubernamentales. El presidente decretó el 8 de abril de 2000 el estado de sitio, con el objeto de detener la oleada de protestas que tenían lugar en Cochabamba, pero no pudo contener con esa medida un violento estallido social causado por la extrema pobreza del campesinado indígena hasta que firmó seis días después con los representantes sindicales de éstos una serie de acuerdos.

El día 20 de ese mes, cuatro días antes de que los miembros de su gobierno presentaran en pleno la dimisión, Banzer suspendió el estado de sitio. Nombró un nuevo gabinete el 25 de abril, pero el 19 de octubre tuvo que ver como de nuevo su gobierno presentaba en bloque su dimisión tras la grave crisis social vivida en Bolivia desde septiembre. Ésta, caracterizada por huelgas, cortes de carreteras y enfrentamientos con fuerzas militares (sobre todo en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) estuvo protagonizada por indígenas y determinados sindicatos, defensores del derecho de los campesinos al cultivo de coca y contrarios a las intenciones gubernamentales de erradicarlo y sustituirlo por el de otros productos.

Aquejado de cáncer de pulmón, Banzer renunció el 6 de agosto de 2001 a la presidencia y fue sustituido por su vicepresidente, Jorge Quiroga. Éste se mantuvo en el gobierno hasta el 6 de agosto de 2002, completando el quinquenio para el cual había sido elegido Banzer. Su sucesor fue Sánchez de Lozada, cuya candidatura por el MNR fue la más votada en las elecciones presidenciales celebradas el 30 de junio de ese mismo año. Al recibir sólo el 22,5% de los sufragios (por el 20,94% de Evo Morales, líder indígena del Movimiento al Socialismo, MAS; del 20,91% de Manfred Reyes Villa, candidato de Nueva Fuerza Republicana, NFR; y del 16,3% de Jaime Paz Zamora, nuevamente presentado por el MIR), Sánchez de Lozada precisó la designación del nuevo Congreso Nacional (cuyos miembros fueron elegidos ese mismo día), para la cual compitió con Morales y que logró gracias al voto de sus parlamentarios y de los procedentes de otros partidos, principalmente el MIR. Sánchez de Lozada y Paz Zamora sellaron antes el denominado Plan Bolivia de Responsabilidad Nacional, pacto de gobernabilidad entre ambas formaciones basado en una futura política que tuviera por eje principal la creación de empleo y de riqueza.

El nuevo presidente anunció en febrero del 2003 una serie de impopulares medidas económicas (entre ellas, un nuevo impuesto sobre los salarios), que generó protestas en todo el país. Sánchez de Lozada retiró su proyecto, pero la grave crisis suscitada, salpicada de violentos incidentes, motivó la dimisión de todos los miembros de su gobierno. En el siguiente mes de agosto, para intentar poner fin a la crisis que vivía el país, Sánchez de Lozada llegó a un acuerdo con el partido de la oposición NFR, que entró en el ejecutivo. El plan gubernamental de costear proyectos sanitarios y educativos con los beneficios de la exportación de gas natural generó nuevos descontentos (principalmente, por la posibilidad de que el transporte de dicho producto se efectuara a través de un puerto chileno); así, en septiembre y octubre de 2003 se sucedieron nuevas manifestaciones promovidas por la Central Obrera Boliviana (COB) y por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, que convocaron un paro general indefinido. El movimiento popular también fue catalizado por el MAS y por el Movimiento Indígena Pachakuti. La revuelta se extendió a las principales ciudades del país (La Paz y El Alto fueron incluso militarizadas por el gobierno), donde el clima era de abierta insurrección. Ante esta situación, que produjo escisiones en el ejecutivo, Sánchez de Lozada dimitió el 17 de octubre. Fue sustituido por el vicepresidente, Carlos Mesa, quien formó un gabinete integrado por políticos no adscritos a partido alguno, con la intención de poner fin al conflicto y alcanzar la reconciliación nacional. Poco después de su investidura, Mesa se comprometió a convocar un referéndum en el que los bolivianos deberían pronunciarse sobre la cuestión de la exportación de gas natural. Debido al casi nulo apoyo político, Carlos Mesa renunció, presionado por graves disturbios sociales, asumiendo la presidencia de forma inesperada el en ese entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltze, quien se comprometió a ejercer un gobierno de transición, convocando a elecciones el 22 de enero de 2006.

Gobierno De Evo Morales Y Nueva Constitución

Asumió el poder el 22 de enero de 2006 como el primer mandatario boliviano en ser electo Presidente de la República por una mayoría absoluta del 54% de los votos de la elección presidencial general (la segunda vuelta no esta tipificada), declarándose el primer presidente indígena en un país en el que más de la mitad de la población lo es. Lo hizo prometiendo nacionalizar los hidrocarburos del país, combatir la corrupción y excesos de las multinacionales, permitir el mercado legal de coca e intervenir sin la ayuda de Estados Unidos, repartir mejor las tierras y gobernar para todos. Hasta la fecha Morales ha tenido varios enfrentamientos con petroleras y gobiernos de los países de los cuales proceden dichas petroleras, como el caso de Repsol. El tema de la nacionalización sigue pendiente en la agenda del presidente boliviano pero el 29 de Octubre de 2006 se firmaron como primer paso unas nuevas condiciones las petroleras.

En julio de 2006, se llevaron a cabo elecciones para elegir representantes para una asamblea la propuesta autonómica llevo a cabo un bloqueo interno en la Asamblea constituyente. Todas estas dicotomías, llevaron a tensionar la situación política entre oriente y occidente. Cuando el escenario político boliviano parecía estar menos convulsionado, a ello se sumó una propuesta controversial para la Asamblea Constituyente, ya que la ciudad de Sucre (capital de Bolivia con un solo poder estatal constituido) pedía que los otros dos poderes estatales situados en La Paz (sede de Gobierno) sean trasladados a Sucre. Estas controversias políticas, ocasionaron un paro temporal de sesiones en la Asamblea Constituyente.Empero, la vicepresidencia de la república se presto para ser la mediadora entre ambas fuerzas políticas. Si bien la vicepresidencia logro un consenso entre todas las bancadas políticas, de igual manera elaboro un documento que no logro la satisfacción a la demanda de la ciudad de Sucre.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Bolivia

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