Un día del Chófer junto al minibús en La Paz o El Alto

El Chófer junto al minibus.

Alguna vez usted se preguntó ¿cómo es un día del chófer junto al minibús?, con esta descripción cronológica se intenta responder esta pregunta.

Se levantan entre 05.00 y 05.30. Sin desayunar se van al trabajo. Inician la pelea con la compra de la hoja de ruta y la discusión acerca de quién llegó primero.

Los primeros pasajeros son los más alegres, son trabajadores informales que van de la parada al centro en busca de encontrar un empleo, no discuten precios ni tiempo, sólo piden que los dejen cerca.

En la segunda vuelta comienzan los gritos y la falta de respeto. Son pasajeros que se levantaron tarde y quieren llegar a marcar su tarjeta: “Apure maestro, no pare tanto. Acelere, no tengo tiempo maestro, apure”.

A media mañana la situación se complica. Una trancadera porque a algún grupo social, político u otro se le ocurrió bloquear una o más cuadras, lo que incremente el consumo de gasolina.

Minibús en La PazEn el camino de la tercera vuelta se pide rendir cuentas al ayudante, quien no siempre es honrado para entregar las ganancias, así los nervios del propietario del vehículo o del chofer asalariado se alteran más.

Al principio de la tarde, llegada a la parada, se alista para comer algo que ha preparado una vendedora, quien le ofrece el alimento, algo frío, pero con la advertencia: “Lo toma o lo deja”.

Primera hora de la tarde, los pasajeros suben apresurados, todos quieren llegar “ya” a su trabajo. Molestos porque no se alimentaron bien.

Media tarde, un calor sofocante, lluvia, sus competidores de su misma línea o de otras alteran la tarde, quieren quitarle el puesto del ya cansado chofer.

La situación se complica porque un policía de Tránsito lo detiene por “X” o “Z” razón, lo que provoca pérdida de sus ingresos, de su puesto y de nuevos pasajeros.

Algo más tarde no hay pasajeros, bajan los precios “a luca, así sea sólo para la gasolina”. Al finalizar la tarde, nuevas trancaderas, horas de gasto de gasolina. Todos van a la parada, hay que correr para ganar.

La desesperación se hace presa de todos, así que a cambiar discos y acortar tramos. Horas después, agotado, debe volver a casa, donde le espera la familia con sus problemas.

 

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