Día de la bandera boliviana, 17 de agosto

17 ago.- Un 17 de Agosto de 1825, la Asamblea Deliberante, creó mediante Decreto, la primera Bandera, consistente en: dos fajas verdes en los extremos superior e inferior y una roja, más ancha que las verdes, al centro. Al centro de la faja roja, se colocaron cinco medios óvalos verdes formados por ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos, se colocaron una estrella de color oro.

De esta manera la primera Bandera Nacional, expresaba el contenido de la República, en sus tres reinos de la naturaleza.

El 25 de Julio de 1826, se modificó nuestra bandera, de la siguiente forma: se le cambio el verde de la parte superior por un amarillo, seguían la roja al centro y el verde abajo. En lugar de las cinco estrellas de oro, las armas de la República al centro rodeada por dos ramas de olivo y laurel.

Finalmente, el 30 de Noviembre de 1851, a instancias del Presidente Belzu, la Convención Nacional, reformó definitivamente el Pabellón Boliviano, de la siguiente manera: tres fajas horizontales, roja, amarilla y verde. La roja en la parte superior, la amarilla al centro y el verde en la parte inferior. Así quedó en definitiva la formación de nuestra hermosa y sin par enseña patria.

Se puede decir que la primera bandera boliviana data desde los tiempos del Tahuantinsuyo, o sea muchísimos años antes de la Conquista española. Nuestros antepasados aymaras, y posteriormente los quechuas, quienes ya usaron banderas multicolores de tela, que llamaron Whipala, las que se componen de doce cuadrados iguales, de diferentes colores, tomados del Arco Iris. Dicha Whipala, bandera, representaba al Tahuantinsuyo que estaba dividido en cuatro partes iguales llamadas “suyos”, tomando las dos últimas sílabas del Tahuantinsuyo. Así tenemos: el Chinchasuyo, el Collasuyo, el Cuntisuyo y el Antisuyo. Parece que todos ellos estuvieron orientados en los cuatro puntos cardinales, de los cuales se desprende que nuestra bandera se origina de la época del Collasuyo.

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Antes, ahora y siempre, nuestra bandera representa la valentía de todos los verdaderos bolivianos que lucharon desde tiempos inmemorables por el honor de nuestra bandera y nuestra Patria, derramando su bendita sangre en todos los campos de batalla; desde las guerras y guerrillas, antes de nuestra independencia, hasta las guerras por defender la integridad nacional frente a los invasiones, en las cuales se derramaron sangre boliviana igual que desde el tiempo de la colonia.

Nuestra bandera no es una simple tela y sus colores representan el sentimiento de ser boliviano. Dar la vida. El pabellón es motivo de orgullo y existe un compromiso de defenderlo, luchar e incluso morir por él, porque es mucho más que un pedazo de tela. Los colores son los que están cargados de simbolismo que se han convertido en algo inherente a nosotros. El rojo, amarillo y verde es algo que automáticamente lo relaciona a uno con su país, como el nombre que figura en el carnet de identidad de una persona y que por eso la tricolor simboliza a toda Bolivia, eso colores que son el rojo, amarillo y verde los que tienen la energía simbólica. En ese sentido, que cualquier objeto que tenga la tricolor, por ejemplo un auto, una polera, una gorra, etcétera, representa la bolivianidad.

Pueden haber varios emblemas en los países, pero cuando se constituyeron las naciones, entre los siglos XIX y XX, se crearon las banderas como reflejo de las identidades nacionales de cada patria. No hay que olvidar, menciona, que el hombre es el único animal capaz de dar su vida por una cuestión de honor.

Esto implica valores de subordinación de parte del ser humano; estos valores, que imbuye la bandera, son de amor a la Patria y de sacrificio y es la única capaz de agrupar a una comunidad.

Es obligatorio recordar, por ejemplo, la Batalla del Alto de la Alianza contra los chilenos (26 de mayo de 1880, en la Guerra del Pacífico) cuando el general Juan José Pérez se abrazó de la bandera y murió.

En la Guerra del Chaco, el abanderado del Regimiento Lanza no quiso entregar el pabellón y prefirió morir antes de el que los paraguayos tomen símbolo patrio.

La historia habla también de Genoveva Ríos, la niña que cuando los chilenos invadieron Antofagasta, en 1879, se apoderó de la enseña y la estrujo para protegerla como si fuera la misma Patria.

No es necesario morir envuelto en una bandera para señalar un sacrificio. Es todo aquel que ha defendido a Bolivia, que ha luchado por ella, en cualquier momento de la historia y ha muerto por esa bandera, y podemos empezar un recuento en las luchas por la independencia. Existen ejemplos como el del rol de Andrés de Santa Cruz en la Batalla de Ayacucho en 1824; el triunfo del ejército comandado por José Ballivián en Ingavi en 1841 ó la consolidación de la independencia de Bolivia frente a la invasión peruana. Tampoco se puede olvidar el heroísmo de Eduardo Abaroa ante los chilenos en la defensa de Calama, el 23 de marzo de 1879.

Este 17 de agosto, los bolivianos conmemoran el Día de la Bandera, en homenaje a la enseña que flameó el 17 de agosto de 1825 identificando a la Bolivia independiente. La conmemoración fue fijada por el decreto supremo del 30 de julio de 1924. (educabolivia)

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