15 de ago.- Luis Alberto Poz Guadalupe, uno de los más de 35 comunicadores indígenas del Beni, se siente feliz porque a través de los medios de comunicación puede expresar todo lo que vive su pueblo “con un enfoque diverso”, asegura.

Desde 1996, la Coordinadora Audiovisual Indígena Originaria de Bolivia (CAIB) trabaja en la misión de promocionar comunicadores y comunicadoras indígenas de tierras altas y bajas, del chaco, la amazonia y el altiplano, quienes “con cámaras de video en mano testimonian el potenciamiento y rescate de la memoria histórica y cultural de los pueblos, además de la lucha por los derechos y territorios”. La entidad nació en 1996, en el marco del V Festival Americano de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, y sus acciones se enmarcan en el Plan Nacional Indígena Originario de Comunicación Audiovisual.

Luis Alberto Poz y su compañera, comunicadores de la CAIB.El trabajo de los comunicadores indígenas es coordinado a través del Sistema Plurinacional de Comunicación Indígena Originario Campesino Intercultural, que entre sus productos ofrece un abanico de posibilidades comunicativas, desde una agencia de noticias, pasando por programas televisivos, producciones audiovisuales y más de 400 documentales de los pueblos.

“Realizamos videos, foros temáticos, compartimos experiencias y conocimiento sobre las leyes que se vienen formulando desde la visión indígena”, explicó Poz Guadalupe, quien no se anima a dar una cifra de cuántos son los comunicadores indígenas en el país.

En su caso, participa en la CAIB en representación del cabildo indigenal de Trinidad, Beni. “En Trinidad somos 32 comunicadores, son dos por comunidad, o uno, como en mi caso. Todos trabajamos en conjunto”, precisó.

En Trinidad se opera desde un sistema de red, al que se unen a través de una radioemisora indígena. Desde allí llegan a todos los pueblos con informativos, documentales y materiales educativos. Según explicó Poz Guadalupe, los comunicadores indígenas no necesariamente acabaron una carrera universitaria en comunicación, muchos aún son estudiantes de secundaria, o pertenecen a otras ramas de formación superior, pero todos reciben capacitación en el manejo de medios a través de la CAIB.

“Aunque algunos luego de hacerse comunicadores también siguen otras carreras que ayudan en el trabajo (...) En Cochabamba, por ejemplo hay comunicadores indígenas que empezaron la carrera de derecho, ellos se encargarán de los temas relacionados a las nuevas leyes sobre los indígenas”, comentó.

En la experiencia de Poz Guadalupe, “es muy difícil ser un comunicador indígena”, al menos cuando se busca seguir una línea imparcial. “Es muy difícil, por el motivo de estar en una línea en la que no correspondemos ni al partido de gobierno ni a la oposición, tenemos que estar luchando siempre en mantener la visión indígena y trabajar con las organizaciones sociales. Hay cierto rechazo en las autoridades al momento de darnos la información que requerimos; pero ahí estamos, siempre apuntando a los problemas que nos preocupan”, señaló.

La CAIB y el Centro de Formación y Realización Cinematográfica (Cefrec) enseñan a los jóvenes comunicadores la realización de audiovisuales, donde ellos y sus comunidades son los actores de un guión tejido de sueños que nacen entre los pueblos y eventos de la historia que merecen ser guardados en la memoria colectiva.

Poz Guadalupe reveló que recién el año pasado ingresó a la universidad, motivado por los pasos que dio en la experiencia con la CAIB y su vocación comunicadora. “Me gusta mucho lo que hago, pero recién ingresé a la universidad, antes no había la oportunidad y tampoco el dinero para poder estudiar”, comentó.

En un nuevo Estado, de carácter plurinacional, Poz Guadalupe, al igual que muchos líderes indígenas, encontró en los medios de comunicación un instrumento maravilloso para “expresar sus demandas, con voz, imagen y la palabra indígena”.

“Es bueno saber lo que se quiere”

“Pienso que los jóvenes que estudian comunicación social tienen diferentes visiones, pero para entrar en este tipo de comunicación (con enfoque indígena) uno tiene que tener la idea segura de lo que quiere decir, de dónde viene y lo que quiere demostrar”.

Con esa certeza, Luis Alberto Poz Guadalupe, comunicador indígena de Trinidad (Beni), empezó a transitar por el mundo de los medios masivos. La CAIB le dio algunas herramientas teóricas y él puso un cúmulo de historias y vivencias propias.

“En mi caso, vengo de una comunidad indígena; en mi pueblo éramos 10 y siempre viví con la necesidad de que por algún lugar debíamos dar nuestra voz, y este proyecto fue una oportunidad, no sólo para mí, sino para mi pueblo, y lo estoy aprovechando al máximo”, relató.

Cuando era más ‘peladito’ (chico), Trinidad era un pueblo, mi comunidad era más pequeña y ahora ha crecido y hay mucho que contar, añadió. Los trabajos de los comunicadores indígenas se pueden apreciar en el sitio: www.sistemadecomunicacionimndigena.org.

UNA OBRA AUDIOVISUAL

Sirionó: Se trata de la experiencia de la comunidad Sirionó de Ibiato, sobre la educación en tiempos de las dictaduras militares. Un supuesto profesor, que en realidad se trata de un perseguido político que anda huyendo, llega a la comunidad e intenta desarrollar su papel de maestro, intentando imponer patrones educativos externos y extraños para la comunidad. La historia se desarrolla en los preámbulos de la histórica marcha indígena de 1990 por el Territorio y la Dignidad. (Ficción de 56 min). (Susana Salinas/Cambio)